Sigue la Serie La Corona al Virus , textos desescuarentenados escritos en confinamiento durante la pandemia del coronavirus, abril de 2020 por Rossemarie Caballero

Sigue el cuento…

0101


Cuento 0101, serie La Corona al Virus de Rossemarie Caballero

0101

Un parque.

Me estremezco. Un parque solitario. Baldosas de barro cocido superpuestas en el suelo. Palmeras  de altas sonrisas parecen bailar al compás de la brisa de otoño. Un par de airosos jacarandás flamean sus flores violetas al tiempo que una lluvia de mariposas desciende en zigzag hasta la corola de una margarita. Bajo el cielo nublado de la ciudad se confinan las almas obedientes de las normas. Las que no pueden o no quieren obedecer se trenzan en el tumulto infectado del coronavirus.

Un cucarachero parece posarse en la rama endeble del jazmín de seto.

En el murmullo de ese entramado el lobo espera a la Caperucita. Un lobo clandestino desde su vagoneta ha espiado el paso infantil de una criatura haciendo mandados. Agazapado entre parabrisas oscuros, gorra, barbijo y gafas grises dentro de una Vitara blanca, que hace juego con el color intenso de las margaritas, el lobo espera. De roja capa la nena avanza cargando una cesta para mamá. Ha ido a comprar frutas y panes en plena pandemia. El lobo se esconde detrás del tronco de un árbol dos minutos antes de que la nena empalmara hacia el sendero embaldosado del parque.

El sol ya no brilla, las sonrisas del parque han trocado en gritos de horror.

La cesta en el piso de arcilla y una rama de jazmín quebrada despiden el aroma frágil de la capuchita roja mientras un hilo de sangre chorrea de la portezuela desencajada del vehículo.

Anochece y una madre angustiada no ha podido irse a dormir buscando a su hija.

Rossemarie Caballero

0102

Los escalones inmensos acogen el nido de las telarañas.

Es tarde.

Una ráfaga de viento quebró la rama seca de un árbol y con ella el vidrio de la ventana.  

El cocotero del patio lanzó un gemido cuando en el jardín vecino el sol se escondía.

Una nube de moscas se ha posado en la copa más baja del árbol mientras las arañas se comen los mocos de la soledad. La ráfaga de aire que antes rompió la ventana se ha introducido hasta el consultorio. Ahí, la noche se achica sobre el diván. Floresco en cada línea que repasa la historia de un grande amor. Todo queda registrado en el cuadernillo del doctor que cura la tempestad del cuerpo pero nunca te quita el dolor, el dolor de amar hasta desvanecerte en alas del perdón.

Afuera el viento se burla de tus aflicciones.

Rossemarie Caballero

0103

Era de noche.

Yo gemía y la cucarda se estremecía de placer.

Nos devoraba un vendaval, un vendaval de pasión. Caían las ansias entre el tumulto del deseo mío y tuyo. A lo lejos el viento silbaba y una tenue llovizna por tus piernas escurría su emoción. Tú y yo confundidos, aferrados a la pasión que se consumía lentamente dentro del encierro obligado por la infausta peste que asola las capitales.

Otra vida hay allá. En el más allá.

Rossemarie Caballero

0104

0104
 
Apenas fue ayer.

Ayer deambulabas entre mi cuerpo y mi fe. Hoy no estás más. Te fuiste y la oscura luna fisgona no parpadea sobre mi ventana.

Es un letargo jamás imaginado. Acongojado el espíritu pronuncia tu nombre que no volverá. 
En esta pandemia has partido y la mar no sabrá igual sin tu sal. 

En los besos te has llevado el sabor de mi piel, y el color de la arena palidece azorada por la información.

Uno tras otro tras otro.

¡Ya dejen de contar los muertos!

No son números ni occisos, son un corazón desgajado en cada familia. Y es letal.
Una hilera de voces no acalla el furor de la crueldad. ¡Hoy han caído en un solo día ochocientos cuarenta y tres!

¡Salve, oh salve!
¡Salve!

Rossemarie Caballero

0105

0105

Otra vez el día!

Hay que levantarse y vivir. Hay que vestirse, dice mamá, salir a dar un respiro, dice papá.

Pero mamá ni papá se levantan. Ellos no van hoy de compras, no les corresponde. Agarro mi bolso y camino envuelta en pañales y telas hasta la cabeza.

Hoy es día de salida.

Una cadena de hombres vestidos de blanco revisa mi número de carnet de identidad. Uno me fumiga, el otro me toma la temperatura. Otro me da gel para desinfectar las manos. Ingreso en el supermercado.

Adentro no hay gente, hay sombras.

Una sombra extiende su larga cabellera hasta mi brazo y aprisiona mi oído. Otra se arrima sobre mi torso y me anuda contra la balanza. Hay mucho por pesar. La balanza chilla y la sombra escapa. Apenas son cien gramos de más.

Hoy es día de frutas, lo dice mamá. Pero ella no come, no puede comer. Papá tampoco. Él solo bebe un poco de leche. Ye leche le llevé a papá.

¿Estáis? Les pregunto  a mi retorno.

Ellos me miran azorados por la sorpresa de haber sido invadidos en su intimidad.

Oh, lo siento, seguid, seguid! Yo no he visto nada, les digo y me alejo.

Una procesión de cruces atraviesa mi cuarto cuando me doy cuenta de que el ritual de papá y mamá no es el que ustedes imaginan, sino algo insólito. Se marcharon sin despedirse.

Golpeo la puerta del dormitorio para comprobar lo que ha sucedido.

Pero papá y mamá no responden, insisto, empujo la puerta con fuerzas de héroe y papá y mamá no abren los ojos ni levantan los párpados, ellos duermen el sueño de los justos, se aman en lontananza.

En el recuerdo, un jardín de un lejano cementerio.

Rossemarie Caballero

0106


Cuento 0106, serie La Corona al Virus de Rossemarie Caballero

0106

Las avenidas.

Rapaces y falaces kilometrajes de agonía. Se ven vacías, las avenidas.

¡Hurra, hurra!

La gente en los mercados

¡Hurra, hurra!

La gente en las protestas

El contador de muertos aparece en la pantalla de la televisión. Un nuevo número decenal de contagiados. No se puede decir sus nombres ni su procedencia, solo un número, el Covid-19- cero cero ciento setenta y nueve.

El Covid 19- cero cero mil ochocientos uno. El Covid 19- un millón doscientos tres mil.

De pronto las carreteras se han convertido en ríos por donde fluyen flotas de transporte que encierran cifras por montones.

En caravana van las centenas, en silencio las decenas, han salido a despedirlos flameando las palmas desde sus puertas los decimales…

¡No debéis salir! ¡Cuidaos dentro!

Desfallezco.

Rossemarie Caballero

0107

Por los rincones del laberinto hay gritos.

Esta vez no es Teseo guiado por el ovillo de plata de Ariadna, no, esta vez no. El minotauro ha huido a esconderse en el fondo de la caverna. Una peste destructora amenaza al que antes fuera invencible. Teseo y Ariadna parapetados en las grietas lo observan pues le temen, mas no temen la cornada fatal del minotauro. Lo que temen es el virus invisible que se ha restregado en los resquicios de la garganta del toro y cuyos bramidos no hacen sino infectar la oscura cueva.

El mito cuenta que el Minotauro era un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre que vivía en un laberinto y solo se alimentaba de carne humana. De tiempo en tiempo y por mandato del rey Minos siete varones y siete damas eran destinados como su sacrificio. Teseo se ofreció como uno de ellos para poder entrar (aunque otros dicen que fue el rey quien lo eligió por ser considerado un héroe). Lo cierto es que Teseo ideó matarlo ingresando al laberinto. Ariadna, muy enamorada, le entregó un ovillo de plata que le serviría de guía para regresar. Después de haberlo matado, Teseo procedió a recoger el hilo y así pudo salir del laberinto rápidamente, acompañado por el resto de los jóvenes que habían sido entregados.

Ariadna, tu hilo de plata esta vez no será útil para guiarnos hacia el retorno, esta vez no habrá retorno, dice Teseo.

Esta vez nuevamente el hilo de plata nos señalará el camino de  regreso a la salida con su brillo, con su luz, retruca Ariadna.

Esta vez nadie escapa -ruge el toro-. Si dejamos el laberinto moriremos. Adentro estamos a salvo.

Mientras tanto desde los confines un coro potente de voces de de blanco con amor y prudencia les aconsejaba:

¡No salgáis, quedaos dentro!

Pero no era un ataque del rey Minos, el temible dueño de sus vidas, era aún peor, una diminuta corona invisible que se apoderaba del aire que respiraban y les daba muerte invadiendo los pulmones y provocando enfermedades trombóticas.

Las universidades aún estudian la cura para aquel virus que causó la epidemia de inicios de la tercera década del siglo veintiuno.

0108

0108

¡No podré pagar el pan que hoy me traes a la puerta!

¡No podrán pagar el amor que hoy nos dan!

La inclemente plaga con su ejército de pirañas devora las almas del panteón. No es tiempo de fiesta, no es tiempo de paz, pregona Satán. Es noche de tribulación y de confinamiento. ¡Por Dios! Qué dices, Satán, es noche de plegarias y amor, mucho amor y solidaridad.

¡Mujer! No sabéis lo que decís, nada hay más que me haga feliz. Es noche de gloria para la negritud. ¿No os acordáis que os prometí mil noches de azote por vuestra negativa a desobedecerle?

Es noche de luz y oración, insiste, Odette. Mi Dios es más fuerte que vos. No olvidéis que Dios  hizo y echó a los infiernos. De ahí no podréis salir.

¡La que no sale sois vos, mujer! La noche atrapa tu ser, y la angustia me entrega tu paz. ¡Anda, sollozad! ¡Sufrid! Vos seréis mía por siempre jamás.

Soy de mi Señor, imposible tener otro amo y a otro como vos amar. Soy de un ser de luz, transparente y sublime, omnipotente y omnipresente. Sabedlo y apartaos de mí.

¡Mujer, fatua y audaz! No podéis confiar en quien no veis. ¿Acaso vuestro señor ha venido y os ha visto sufrir como yo os miro? ¿Acaso las cadenas que yo os puse vuestro Señor las podrá romper? ¡Jamás!

Con fe y oración, sí Satán, con fe y oración yo os destituyo del poder que presumís tener sobre mí y sobre mis seres amados. ¡Huid! ¡Huid en el nombre sagrado de mi Señor que es eterno y todopoderoso, todo honor y toda gloria, huid a vuestro antro!

Soñad, mujer. Vos no sois Esther que liberó a su nación, vos no sois Sara que parió un hijo aun siendo seca, vos no sois María que trajo al mundo a rey de los judíos, ¡no sois poderosa! Apenas una larva, un grano de arena, apenas un objeto del que yo puedo disponer y mancillar y doblegar, apenas nada. ¡Arrodillaos os ordeno, arrodillaos a mis plantas!

En ese momento y ante la oprobiosa orden, la mujer se le aproxima y al tiempo que simula inclinarse a besar los pies de Satán urde un plan, un fenomenal movimiento de acto reflejo que hace que Satán pierda el equilibrio y ruede por las entrañas del abismo flameando el cordel con el que pretendía ahorcarla. En la caída el cordel se envuelve en la pesada capa de plomo que usaba el demonio y aprisiona el movimiento de sus manos y patas. Satán no atina a desenredarse y estrepitosamente se estrella en las fauces de su propio infierno.

¡Amén y amén!

0109

0109

# Quédate en casa.

Es domingo a la mañana y mi amado y yo nos ponemos a bailar una pieza musical a manera de ejercitar los huesos. El sol sonríe radiante detrás de las ventanas, no podemos tocarlo, es apenas un amigo que nos mira desde lejos. El departamento no tiene patio, solo ventanas que dan al corredor, luego, es como un hotel a donde llegas, dejas tus cosas y sales, pero ahora no podés salir. No podemos.

El baile calienta la piel. La frescura de una regadera devuelve la armonía al cuerpo. Mi esposo se refresca mientras me recuesto melancólica sobre la sábana blanca. “El extraño de pelo largo” en el YouTube del celular, como pudo ser cualquier otro tema al azar. Enfrente, la pantalla de la televisión boliviana anuncia nueva conferencia del Ministerio de salud.

Vagando por las calles, mirando la gente pasar, gente pasar, el extraño de pelo largo…

Cuán lejos y distante aquel tiempo de los 70 cuando, lo recuerdo como si fuera ayer, todavía niños, corríamos libres por los campos y praderas que la naturaleza nos regaló.

Hoy estamos en la era del asfalto, es el año 2020 del siglo veintiuno, es otoño en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, y por la pandemia desde hace semanas vivimos confinados en el apartamento del barrio Equipetrol, con permiso apenas para salir a proveernos de alimentos y medicamentos.

En la conferencia, el Ministro informa algo sobre la vigilancia epidemiológica del Covid-19 y muestra un cuadro desglosado en función de las semanas 12, 13, 14, 15, 16, etcétera, con los resultados.

Mi cerebro suele mezclar la info así que anoto aprisa  algunos datos:

Registrados 94.306

Asintomáticos 1097

Observaciones  5334

Sospechosos 442

Referidos 488

Referidos a domicilio 907

Confirmados 33

Descartados 65

Hay fuego en su mirada

Y un aire de insatisfacción, insatisfacción, por una mujer que siempre quiso y nunca pudo amar…

Recién el miércoles de la semana podremos salir al supermercado y aprovechar para caminar un metro y medio distantes uno del otro, como anoche que dormimos un metro y medio distantes en nuestra cama.

Los organismos internacionales de salud recomiendan sobre las medidas preventivas y de contención y mitigación a adoptar.

Los datos aparecen inconclusos en mi improvisada libreta de apuntes:

520 positivos confirmados

Sospechosos 25

3405 descartados

Decesos 33

La Paz y Santa Cruz  encabezan las afectaciones y las muertes.

Hasta fin de mes se estima 1942 casos aun guardando cuarentena, y sin cuarentena aproximadamente 3000.

Se espera las próximas semanas situación más crítica aún.

Somos parte de la solución, no agrandemos el problema.

 Numeral hashtag #Quedémonos en casa.

Amar… Amaaar..

Inútil es que trates de entender o interpretar quizás sus actos

El es un rey extraño, un rey de pelo largo…

Han muerto 32 personas en Bolivia y 32 familias han quedado desgarradas, hijos huérfanos y padres sin hijas, abuelos han dejado sus casas y niños no han podido decir adiós.

Vagando por las calles, mirando la gente pasar, gente pasar, el extraño de pelo largo sin preocupaciones va.

Rossemarie Caballero

0110

0110

¡Aleluya, resucitó!

Las margaritas se abren al paso del picaflor, una abeja posada está en la corola de las azucenas. La flor de jazmín ha rebrotado en su esplendor  y las parras de uva  empiezan a multiplicarse. Blancas flores en el jardín y verdes hojas de los racimos de vid. El mangal junto a la planta de limón  despetaló con su roce al rosal que tímidamente asomaba.

¡Hay frenesí en el huerto!

Las espinacas crecieron y una enredadera ayudó a los tomates a subir. Las lechugas deshacen su juego con el brócoli y las zanahorias en su color adornan el manjar.

Una lluvia de bananas ha asomado al jardín y los manzanales esperan su fruto para triunfar, una danza de agridulces ciñen el canasto con su sabor y los niños cantando llegan hasta los parques.

¡Domingo es un día de fiesta y mañana habrá escuela!

Gratitud y perdón por doquier. La luna se ha entrelazado a las estrellas y juntas alumbran el planeta tierra. Todo al son del místico shofar. 

¡Ha resucitado la naturaleza!

En el mar los crustáceos y en los ríos de agua dulce los peces, a la orilla los trinos de aves se oyen con mayor claridad.  Hasta el lago han llegado los acordes musicales y los habitantes de las aguas salen a bailar. Los colores con su vestimenta engalanan los naranjales y en los abrazos de hermanos refulgen los tonos de fuego del naciente al poniente.

Ave María, Aaaveee

¡Ave María resucitó! El día más puro del mundo ha llegado con su nitidez, ¡vencimos al Covid 19!

The end. We got it!

Oui Monsieur, liberté, fraternité,  egalité!

Vittoria, noi battiamo!

¡Jallalla, Bolivia!

Abrimos los ojos y el coronavirus todavía husmea por ahí.

Rossemarie Caballero

¡FIN DE LA SERIE LA CORONA AL VIRUS! 
TEXTOS DEL CONFINAMIENTO, INSPIRADOS DURANTE LAS SALIDAS PERMITIDAS A LOS ALREDEDORES DEL BARRIO EQUIPETROL EN EL MES DE ABRIL DE 2020 
LA SERIE COMPRENDE CUENTOPOEMAS DESESCUARENTENADOS ESPONTÁNEOS NUMERADOS COMO 0101, 0102, 0103, 0104, 0105, 0106, 0107, 0108, 0109 Y  0110.
CUADRO DE Yma Sumac 130x110
IDEA CREATIVA, TEXTOS, VIDEOS Y DISEÑO DE PÁGINA SON PROPIEDAD DE LA AUTORA.

*Rossemarie Caballero Vega Docente, comunicadora, poeta, narradora y novelista boliviana. Estudió Literatura, Lingüística, Educación, Lenguas y otros. Publicó cerca de una docena de libros, artículos de prensa y ensayos. Fue columnista invitada del Diario Opinión de Cochabamba (1998-2010) y colabora con la revista Temas cbb. Desde 2016 publica también en Buenos Aires donde su literatura tiene muy buena crítica.

Santa Cruz de la Sierra – Bolivia, 31 de mayo de 2020

Yma Sumac 130×110

Una entrevista sobre el proyecto y los trabajos presentados en You Tube.



Construyamos algo juntos.


ENLACES

0101 por Faro Cultural desde Santa Cruz, 20 de mayo de 2020

https://www.faroculturalsc.com/prisma/c/0/i/46350771/la-corona-virus-rossemarie-caballero?fbclid=IwAR0_OT3vmzcHxNCwNJRoE39DTVhfkmksZHAWh74ARLQgKz7GP_wbxMfEzHg

0107 Cuarentena Literaria You Tube, mayo de 2020

https://www.youtube.com/watch?v=2sdD_i_6hTk&t=26s

2 Comments on “La Corona al Virus

  1. Gracias por tus cuentos, en especial el 0101 es el que se ha quedado en mis ojos, cuánta emoción en esos paisajes, en aquellos que duermen ahora…
    Un abrazo grande, cuidate mucho.

    Le gusta a 1 persona

Responder a Gabriela Tatiana Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: