Virginia Estenssoro, Icono de las mujeres escritoras de vanguardia, nació en La Paz, Bolivia, adelantada a su época en siglo XX. En 1937 publicó El Occiso y revolucionó el estado de las cosas pues la sociedad boliviana no se encontraba preparada para comprender su obra. Vivió gran parte de su vida en Brasil.

BIOGRAFÍAS Y TEXTOS

10. POEMA DE LUISA RENDÓN


Nació en 1960 en Asunción (Paraguay), en el exilio político de su padre Guillermo Rendón, Comunicador, Político (F.S.B.), escritor. Es hermana mayor de una familia de cuatro. Su madre fue doctora en Bioquímica y Farmacia, igual que su hermana menor también Bioquímica – Farmacéutica. Sus estudios secundarios culminó en el Colegio Santa Ana de la ciudad de Oruro. Culminó sus estudios secundarios en el Colegio Santa Ana de la ciudad de Oruro, al mismo tiempo egresó de la Escuela de Arte María Luisa Luzio, donde estudió piano. Cursó en Estudio de Danza Contemporánea.
Durante sus estudios de Arte escribió sus primeros poemas que más adelante saldrían publicados en Arte y Cultura (Primera plana, La Paz); Teluria; Revista del Pen Bolivia, Cochabamba; El Adjetivo y sus Arrugas, suplemento literario de La Paz. Su producción aparece, entre otros, en la antologíaEscritores en Cochabamba el último siglo (1999) compilado por Pen Bolivia, Editorial Canelas: Cochabamba; Las Tres Marías (2010), antología compilada por Carlos Rimassa, edición cartonera;  y  la antología Escritoras Cochabambinas, poesía y narrativa (2018), compilada por Rossemarie Caballero, Homero Carvalho y Gaby Vallejo. Grupo editorial Kipus: Cochabamba. Su obra poética la conforman los poemarios Huellas (1998), Usted (2000), Revelaciones (2003), Contrasilencio (2007), De rompiente agua (2011). Próxima publicación Laberintos danzantes. Junto a dos colegas poetas participa en la segunda edición de Las Tres Marías, antología de poesía.

II

Me abro paso

                                               a veces encuentro

                                               algún ascenso descubierto

                                   en mi camino resuelto

                                                                       fugaz

                                               fugaz el paso descubierto

fugaz la aparición

                                                           de nuevos sentidos

                                               como un animal el tiempo

                                                                       araña mi pecho

                                                                                  tortuoso

                                                                                  sin fondo.

                                               Los atardeceres son ritos

                                                                       llameantes

                                                           inquietos

                                                                       de luz.

9. POEMA DE VILMA TAPIA ANAYA


Vilma Tapia Anaya (La Paz, 1960) es poeta y escritora. Estudió Ciencias de la Educación en la Universidad Mayor de San Simón. Se especializó en Educación popular y en Salud Mental Comunitaria, asimismo hizo estudios en Teoría de los sistemas y autopoiesis. Es autora de los libros de poesía Del deseo y de la rosa (1992); Corazones de terca escama (1995); Oh estaciones, oh castillos (1999); Luciérnagas del fondo (2003); La fiesta de mi boda (2006); El agua más cercana (2008); Mi fuego tus dos manos (2012); Árbol, memoria y anunciación (2013) y La hierba es un niño (2015); en prosa publicó Fábulas íntimas y otros atavíos (2011). Escribió varios artículos de crítica literaria. Junto a Gary Daher Canedo y Álvaro Antezana Juárez fue fundadora y editora del suplemento de literatura El pabellón del vacío. También fue curadora y editora de la página Poema Memoria del suplemento periodístico Ramona de Opinión. Poemas suyos han sido incluidos en varias antologías de poesía iberoamericana y algunos de ellos fueron traducidos al alemán, al francés, al inglés, al italiano y al rumano. Ha coordinado y editado los libros: Migración e identidad. Reorganizaciones, adopciones y adaptaciones territoriales en un mundo abierto (2008) y Pido la palabra. Un periodismo cultural para una práctica intercultural (2013).
2
Los polillas son mariposas de la noche
tienen alas y no las vemos
invisibles son para nosotros
Los polillas en el día se visten de colores
sonríen
¿acaso su mirada no es proscenio
del mismo misterio nuestro?
Los polillas tienen el cuerpo en cierne
la estatura de nuestros hijos
Cuando despiertan se desperezan
como cualquier cría
¿Adónde van mientras sus cuerpos duermen?
¿Adónde cuando a ellos regresan?
Por la mañana salen de su guarida
y no encuentran camino
No hay dónde se apoyen
ni hay por dónde sigan
Y la boca de la hembra madre
es también inexistente
no trae el alimento
nunca llega

8. POEMA DE RUTH ANA LÓPEZ CALDERÓN


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Ruth Ana López Calderón, nació en Sucre, Bolivia, el 10 de febrero de1968. De profesión, secretaria ejecutiva. Poeta de formación autodidacta. Comenzó a escribir a los 11 años, sin entender siquiera el don con el que nació, a los 15 años de edad, ganó el primer lugar en un concurso departamental de poesía, en Santa Cruz de la Sierra. Escribió casi durante toda su vida, cosas que fue dejando en hojas olvidadas en cualquier lugar. En el año 2010, en la época en la que por segunda vez, vivió en Santa Cruz, Bolivia, comenzó a escribir seriamente y a publicar inicialmente en los grupos de poesía de Facebook; motivo por el que se la conoce más en el exterior, que en su propio país. Debido a su enfermedad (un prolactinoma hipofisario), y a su mala situación económica, tuvo que recurrir al apoyo de poetas y gente de todo el mundo que generosamente la ayudan a seguir viviendo. Actualmente, es viuda, madre de dos hijas y vive en la ciudad en la que nació, Sucre, capital constitucional de Bolivia.

Libros publicados: Desde las profundidades (2013) Black Diamond Editions (EEUU), Sin óbolos para Caronte (2014) Editorial El País (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia), Itinerario de una Metamorfosis (2016) MediaIsla Editores (EEUU).

AVATARES

La zozobra palpa el corazón
apabullado
enmarañado en celajes extraños
La cercanía distante, respirar casi el mismo aire,
caminar las mismas calles, sin que los pasos
lleguen al encuentro
hoy, el mismo viento que azota mi cara,
despeina tus cabellos
¡Oh!, los avatares de la ruta
y el laberinto en que estamos
sin darnos cuenta de que cuenta nos damos
del sarcasmo de las nubes
pone latidos enamorados al cuerpo
en el límite,
al cuerpo que cruza la frontera
entre ésta
y la otra vereda en la otra ciudad
de los túneles
¿cuándo florecerán las azucenas?
¿cuándo de tu boca un te quiero?
¿cuándo tu piel y la mía compartirán el lecho?
atroz, doliente en extremo
y casi burlesco ja, ja, ja...
poseídos del delirio
Lo siento, lo siento, olvidé que el amor es algo serio,
cuando llega a destiempo
cuando no quedan restos para vivirlo
cuando sólo llorarlo se puede
¿quién desata los nudos?
¿quién pone nubes rosas en el horizonte negro?
¿quién abriga huérfanas sandalias?
y la demencia anclada en la espera
golpea contra las paredes, ¡sí!, ¡sí!,
las paredes blancas, las paredes negras,
como tablero de damas antiguas
hacen eco en metálicas carcajadas
y devanan los algodones
los hacen polvo esparcido,
a nublar tus ojos
a mis ojos, llenarlos de cenizas,
ahítos de imágenes truchas
bailando sobre el iris calcinado por el frío
tus manos no tocarán las mías
tus labios no rozarán los míos
tu corazón, tu corazón
no latirá al compás que danza con la muerte
perdida en el limbo coherente de la locura
la oscuridad luminosa envuelve
tus huellas siguen su camino
las mías se detienen.

7. NARRATIVA DE ROSSEMARIE CABALLERO



ROSSEMARIE CABALLERO VEGA
 
 
Nació en Cochabamba, Bolivia.  Escritora y ajedrecista. Creadora y gestora del proyecto EC-B que unifica a las escritoras contemporáneas bolivianas presente en redes sociales y en antologías. Titulada en Letras y comunicaciones por la Normal Católica. Es licenciada en Idiomas por la Universidad Mayor de San Simón, con maestrías en Didáctica de Lenguas y Educación Socioproductiva. Ciudadana meritoria de Tiquipaya- Cochabamba por la Alcaldía municipal. Estudió Literatura y Lengua españolas en Madrid, de donde pasó a París como periodista invitada en el ciclo Théatre au féminin. Editora en la Revista Temas Cbba. Embajadora universal de la cultura.  Periodista acreditada en la 44 y 45  Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Obtuvo el Premio al mejor guion, H. Alcaldía Municipal y Perspectiva, 1996; ganadora del Premio departamental de cuento Comteco,  2006. Fue finalista y Mencionada en el Concurso nacional de cuento Adela Zamudio, 2008. Ganó dos versiones del concurso nacional de Ediciones Jota de Potosí, con poesía (2015) y narrativa (2017) para la Colección Literatura del Bicentenario.
Publicó, además de ensayos y artículos, poesía, cuento y novela.

El vuelo de la esfinge

(Fragmento)

Algo se perdió

con el tiempo.

XV

            Enigma del laberinto

                        la cazadora- presa

            fiera herida,

            apaleada por su presa

                        a la vez cazadora- presa.

                        Inocente

             se dejó llevar al presidio

            y cayó en garras de la asfixia.

                        Fiera herida,

            sollozó. Horadó su tumba

            y no encuentra salida.

                        Minotauro,

            laberinto hechizado

            creyó reposar en su guarida

                        fue muerte.

            Fiera herida, cazadora- presa

                        sus manos

            aprisionan la garganta

                        sus palabras

            diseccionan en filetes el alma.

Alondra que retornas triste a tu guarida, vagaste lejos. ¿Son hermosas acaso   las avenidas?

Volviste. Tantos años han pasado. Susana, has regresado. Es mejor así. Olvidaste el odio por tu madre, y has regresado. Los nomeolvides volverán a florecer. Nuevamente tu sopa caliente te esperará en el invierno. Una mujer, ajena a mí te amará. Otra mujer, madre de algún novio, te amará como yo. Algún novio en tu vida sembrará ilusiones y podrás seguir viviendo, retomarás la alegría de vivir, la alegría de sentir. Yo estoy fuera. Olvídame. Estoy muerta. Entiérrame en el fondo de tus desvelos; allá donde no llegan los sueños, allá donde habitan las musarañas.

Recuerda que el arte de vivir consiste en vivir como buena persona; lo difícil es, sin duda, convencer a la gente de que alguien es verdaderamente una ‘buena persona’. Yo sé que tú lo eres. Siempre lo fuiste. Tú eres una gran mujer, con todas las implicancias que trae consigo ser una ‘gran mujer’ del siglo veintiuno.

29…Qxf3+

Han pasado largas noches con sus días y Susana ha regresado. Fue mejor así. Olvidó el odio que  sintió en aquel tiempo y -como decía su padre- el que la engendró, no debe importar la opinión que ahora tenga de nosotros, sino la opinión que tenga dentro de algunos años, cuando ya esté formada. En aquel tiempo tenía  apenas dieciséis.

El  rostro de lluvia que aparece en su semblante, su sonrisa de caramelo. Su fino cuerpo delgado, su soltura, su paso de hoja llevada por la brisa. Su inmácula presencia, su alma, su voz, su nombre, sus preguntas, ¿mi edad?, ¿mi divorcio?, ¿mi hija?, ¿su hijo, su divorcio, sus padres, su misión…

30. Kh2

Mi libertad extrema, sus ataduras, mi sonrisa diablesca, su angelical espíritu, mis ojos que han brillado de mil maneras y sus ojos inocentes. ¿Cómo unir el agua con el aceite? ¿Cómo unir sus lazos con los míos? ¿Volviendo a nacer? Es imposible. ¿Dejando atrás la vida que he llevado?, es imposible. ¿Convirtiéndome a usted?, es imposible. Cada uno somos nosotros y diferentes por el camino que de pronto se une en un recodo y ahí estamos, frente a frente, lado a lado y sin embargo tan distantes…

30… Qg3+ ¡Jaque!

Una mujer  cayó arrodillada en el umbral de la puerta, pero nadie contestó. Un vacío inexpugnable sobrevino, y en él sucumbió.

Susana, no debes olvidar que la mujer aumenta caderas como años. No dejes que nadie te ande criticando, ya sabes. ¿Recuerdas que una vez me compré unos pantalones de mezclilla en talla normal, para mujer normal, pensando que volvería pronto a ser una mujer normal, con todo y cadera? Pero nada, después tuve que cambiar por talla grande y para el siguiente verano por extra grande, y así sucesivamente hasta que ya no cupe en pantalones de mezclilla, sino en batas holgadas que usan las señoras mayores para esconder michelines y estómagos sueltos…

Los varones, por supuesto, no tienen este tipo de preocupaciones. Los hombres no perciben que cada ‘Día de la madre’ cuando su mujer es obsequiada con una cocineta o, en el mejor de los casos, una lavadora, ella se siente más esclavizada a la ‘vida de hogar’ ejemplar. Y cada vez que los machos la miran es para cogérsela y procrear un espécimen a fin de perpetuar la especie en extinción que no acaba de extinguirse porque los machos existieron, existen y existirán, y subsistirán mientras las hembras así lo permitan. No saben que para ser hombre no se necesita ser macho. Primero se aprende a ser hombre y después, si queda gusto, se hace macho. Primero caballero que macho. Primero dama que hembra.

“Mi memoria evoca, hurga, busca y rebusca en una suerte de constelación de mis escritos del pasado y, sin embargo, no recuerdo nunca haberte escrito una carta personal a ti. Me consuelo imaginándote orgullosa de tu niña de antaño, la de orejas grandes, nerviosa y a veces insegura, la que corría detrás de las mascotas y te acompañaba a la feria los sábados o domingos… Cogidas de la mano, me enseñaste a saludar correctamente a los amigos de la familia, a ser respetuosa con las personas mayores y tantas otras cosas, engriéndome silenciosa…

Recuerdo tu voz precisa y entonada al contarme los cuentos populares o las anécdotas familiares, que de cuando en cuando festejaba con mis amigas. Tu voz, madre, es sin duda la que más amo, por ser sincera y honesta, detalle importante que con los años descubrí es difícil de conjugar en estos tiempos donde las mentiras e indecencias opacaron temporalmente mi vida… Mirando tus fotos o tus cartas que las conservo a mi lado, tan tiernas como siempre, las veo, las releo al infinito y nunca me canso, recordando el inmenso amor por tus hijos que fueron la ocupación central de tu vida y renuncia a todas las diversiones comunes para tu edad aún adolescente, cuando papá estaba de viaje o cuando ya no estaba, poniendo orden en casa, educándonos para el mañana, preocupada por mi uniforme escolar, mi lonchera y las frutas que había de comer. Hasta los 16 años cumplí el ritual pueril que no sé si aún se practica de tres comidas diarias y en el almuerzo primero se terminaba la sopa, luego el segundo y finalmente el postre… A veces cumplía el ritual enojada, hoy me doy cuenta que de no haber sido por el mismo, habría sido más petisa, enfermiza y quizás más tonta de lo que soy.

Solamente tú sabías como nadie que tenía virtudes que te había heredado, que secretamente me lo repetías al oído antes de acostarme,  y pasara lo que pasara no me detendría hasta cumplir mis objetivos. Mas, te preocupaba que iba a iba estar lejos y ahí distante podría enfermarme y no tuviera quien cuidarme o quien llevarme el té caliente con limón a la cama, como me habías malacostumbrado ante el mínimo malestar que tuviese, que por mi personalidad algo complicada podría meterme en problemas y no estarías tú para sacarme de los mismos…”

Con el  transcurrir de los años los montes se ven menos grises.

Agua dulce, agua salada.

31. Kh1 (Fragmento)

6. NARRATIVA DE VERONICA ORMACHEA


VERONICA ORMACHEA GUTIÉRREZ
 
 
Escritora y periodista boliviana. Nació en EEUU en 1956. Miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua correspondiente de la Real Española (RAE). Letra M. Se graduó en American University, Wash. D.C. Realizó estudios superiores en las universidades de San Simón, La Sorbona y Harvard (KSG). Es columnista regular desde 1999 en varios diarios bolivianos. También escribe en los diarios digitales Mundiario de España y Sudamérica Hoy de España. Fue corresponsal internacional de la agencia UPI y de la revista Ercilla de Chile.
 
Escribió la novela Los Ingenuos (Alfaguara, 2007) Mención de Honor del Premio Nacional de Novela en Bolivia. Se han publicado cuatro ediciones. Autora de la novela Los infames (Gisbert, 2015) Fue publicada en Bolivia y España (Lord Byron, 2017). Se han publicado tres ediciones y está siendo traducida al inglés y francés. Su libro Los Ingenuos ha sido reseñado en La novela histórica de las escritoras bolivianas de Willy O. Muñoz  y en Doce Novelas Cimeras de escritoras bolivianas del mismo autor. De igual manera ha sido comentada por el escritor Jorge Siles Salinas en su libro Política y Espíritu. Su novela histórica Los infames (2015) también ha sido valorada por el escritor Carlos Mesa en su libro La Palabra y la Trama. Ensayo sobre la literatura boliviana.
 
Fue jurado del Premio Cervantes del 2015; del Premio de Poesía Fundación Neruda en Bolivia 2016; del Premio Nacional de Periodismo escrito 2009 y así como de otros. Recibió el premio Franz Tamayo a la Creación Intelectual del Premio Nacional de Periodismo. A la Escritora más Destacada del Ministerio de Culturas de Bolivia.
Es miembro del Tribunal de Imprenta de La Paz Bolivia; de la Asociación de Periodistas de La Paz (miembro del directorio en 2008); Asociación Nacional de Periodistas; Círculo de Mujeres Periodistas (ex Presidenta); Sociedad Boliviana de Escritores (miembro del directorio). Escribió el libro de no ficción Entierro sin muerte- El secuestro de Doria Medina por el MRTA. (Aguilar). Cinco ediciones y fue traducida al inglés. Co – autora del libro de no ficción El Che, miradas personales (Plural). Vive en La Paz, Bolivia.

Los infames

(Fragmento)

Varsovia 1939

Sé lo que quiero… pero sé mejor lo que no quiero, y lo que ocurriría de seguir viviendo aquí en Varsovia, piensa Boris. ¿Cómo hacerle ver esto a papá? No hay que ser ningún genio para saber lo que se nos viene. Tengo que convencerlo para que abra los ojos… pero, cada vez que me acerco a hablar con él, cambia de tema o me dice que está ocupado. Me rehúye, porque muy bien sabe lo que quiero decirle. Lo terrible es que día que pasa se complica más el escenario político, y con ello, la seguridad de mi madre y mis hermanos. Y él, por su obcecación y negligencia se niega incluso a escuchar.

Siempre se ha creído dueño de la verdad. Su palabra es y ha sido la ley en la familia y lo grave es que mi madre acepta todo lo que dice y no influye un ápice en él. Y mis hermanos, menores que yo, poco pueden opinar, pues tampoco los dejan. ¿Podremos huir de esta fatalidad, si papá se niega a escucharme? Incluso tal vez hasta sea tarde, pero no hay peor gestión que la que no se hace. Luego, no podremos decir que nuestra suerte estaba echada, nosotros somos los responsables. No hay nada más peligroso que provocar al destino o dejarlo al azar, uno debe ser dueño de su futuro, al menos eso me dice el corazón. Muchos repiten “estaba escrito” y no hicieron nada. Eso es más que una frase hecha. No puedo permitir que llegue el momento y nos veamos obligados a afrontar lo inexorable. Incapaces de escapar de  circunstancias y momentos extremos, y que ya no podamos huir de la guerra.

Tengo miedo, tengo terror de lo que puede venir, y de la reacción de papá, que es tan seco y torpe. Pero ahora, lo conminaré a hablar conmigo. Cuando llegue, lo llevaré al escritorio y hablaremos cara a cara.

El doctor Kominsky abre la puerta con su propia llave e ingresa al cómodo y amplio departamento ubicado en el último piso de un edificio de tres plantas, con dos pisos cada uno, en el centro de Varsovia. La cierra y su hijo se le pone en frente, su actitud intimida al padre que no sonríe, lo cual no sorprende porque nunca lo hace. Se saludan y éste le pide que entren al escritorio a conversar, no le queda otra alternativa y Boris cierra la puerta. Nadie se entera que el dueño de casa ha llegado. El doctor pone su maletín de médico sobre su escritorio y ambos toman asiento en la ófrica pero impecable habitación. 

                  –Yo me voy, adonde sea, pero me voy de Polonia –le dice Boris a su padre con las manos y la frente mojadas por la transpiración que trata de disimular–.  Pero padre… ¿No acepta usted que los judíos somos considerados los deicidas, los asesinos de Jesús? Y lo peor es que está incrustado en el consciente y el inconsciente colectivo de la humanidad desde siempre… Hitler nos odia al extremo de estar obsesionado contra nosotros y… ¿por qué cree que los nazis no se desharían de nosotros, los judíos polacos, como lo están haciendo con los judíos alemanes?

Boris se alegró de enfrentar a su hosco, lacónico e impenetrable padre a quien, por el temor que le tiene, lo trata incluso de usted. Ante la determinación de su hijo mayor, el doctor quedó sin palabras. Marek Kominsky empezó a apretar los nudillos de la mano, lo cual enervaba al joven, pero éste no dijo nada. Sabía que demostraba su nerviosismo.

Era alto, flaco y con una barba pobretona y el pelo ralo y canoso, que le daban cierto aire de distinción. Se vislumbraba en él una mirada inteligente a pesar de ocultarla tras gruesos anteojos con marco cuadrado negro, que sólo se sacaba para dormir. Era agudo, rápido, metódico, obsesivo y orgulloso como pocos. Cuando hablaba sólo movía la boca, el resto de su cuerpo quedaba inmóvil. En sus manos sobresalían sus venas azules y sus dedos eran tan largos, delgados y huesudos que parecían los de un esqueleto. Siempre vestía con trajes oscuros, en toda la gama de grises, pulcra camisa blanca, y corbata, también oscura, como si fuera un uniforme.

– ¡Vámonos padre!  –le siguió diciendo con desasosiego–. ¡Huyamos, antes de que sea tarde! La inminencia de una invasión alemana a Polonia es un secreto a voces. Padre, le ruego, vendamos el apartamento, si aún alguien lo quiere comprar, y salgamos de Varsovia lo antes posible. La JOINT, Hilfsverei, y el Hicem, que han ayudado a emigrar a más de trescientos mil israelitas, todavía nos pueden dar una mano para abandonar Polonia. También me han hablado de un magnate semita, dueño de minas en Sudamérica, un tal Moritz Hochschild que vive en Bolivia.

                  – ¿Bolivia? Y… ¿dónde está ese paisucho? –espetó con arrogancia.

                  –Padre, por favor déjeme continuar. Hochschild ha ayudado a cientos de nuestros paisanos a emigrar a Sudamérica. Incluso me han contado que va por trabajo a Londres y Alemania y, allí ayuda a salir a gente que ni conoce. Incluso emplea a paisanos en sus empresas y consigue visas para ellos y sus familias. Es una suerte de protector caído del cielo. Podríamos acudir a él, claro que tendríamos que ir a esos países, porque dudo que él venga a Polonia. Su ayuda es real, porque los Hirsch y otras familias han salido de Varsovia gracias a él. Y además no cobra un centavo, y aunque cobrase… es un verdadero mecenas. Padre… le ruego no nos sacrifique a mamá, Sonitzya, Sergei y a mí. ¡Se trata de vivir o morir! Sólo le pido que vea la realidad con claridad… ¿Acaso no sabe lo que significa ser semita y, más aún, semita polaco? Somos considerados la escoria de Europa y del mundo, aunque nos duela aceptarlo.

                  –Hijo –afirmó el médico con el rostro color púrpura de indignación–. ¿Desde cuándo los padres obedecen a los hijos? –le dijo balbuceando y quedando casi sin palabras ante la determinación de su hijo, aunque en el fondo y sin decirlo le agrada, porque observa que ya es un adulto–. Es más; no acepto que me cuestiones de ser responsable de la seguridad de tu madre y tus hermanos. Y te advierto que jamás dejaré Polonia. Escúchame bien, Boris. Aquí he vivido gran parte de mi vida adulta y aquí moriré. Mi familia, mi vida y todos mis intereses, que me los he ganado con el sudor de mi frente, están aquí, en Varsovia. Yo, tu madre y ustedes somos católicos y no practicamos la religión judaica, por tanto jamás nos harán daño. Además sabes que El Vaticano ha suscrito con el Tercer Reich un concordato que protege los derechos de los católicos en Alemania. (Fragmento)

5. NARRATIVA DE PILAR PEDRAZA


PILAR PEDRAZA PEREZ  DEL CASTILLO  
 
 
Nació en Lima. Vive  en Cochabamba – Bolivia. Periodista radiofónica. Escritora. Diplomada en Escrituras Creativas de la UMSA. Seis novelas publicadas, diversas antologías de cuento y poesía. Artículos de prensa publicados en diarios de circulación nacional. Columnista invitada de Opinión y de Puntos de vista del matutino Los Tiempos. En poesía publicó Exhorto Suplicatorio, Editorial Kipus de Cochabamba, 2017. Cuentos publicados: Miscelania – cuento y poesía (La Paz, 2001); Más allá de los Días, editorial Kipus (Cochabamba, 2007); La Fuerza del Tiempo, editorial Kipus (Cochabamba, 2010); La Ruta Olvidada, editorial Kipus (Cochabamba, 2014); La Qullqi Chuchu, editorial Kipus (Cochabamba, 2017).
 
Participación en antologías: Un día que no es hoy,  (La Paz, 2003); Pluma papel y vino – Gobierno de La Rioja-España, 2009; Profundidad de la Memoria Cuentos bolivianos contemporáneos, Edición Monte Avila Editores, Venezuela, 2009; Cuentos y Poemas UBCLI-Sucre Gaviota del Sur S.R.L., 2009; Convergencia Internacional de Cuentos Junin país Provincia Bs. As., 2010. 2011; ¡Basta! Pen internacional, editorial Kipus, 2009; Más de cien escritores bolivianos- UPEQ; 2017; Antología de Escritoras Cochabambinas. Poesía y narrativa, editorial Kipus, 2018; Poetry Feeling in Sea and Land- Editor: Lee Kue-shien Tamsui-Taiwan, 2018.
 
La obra de Pilar Pedraza es comentada en el Diccionario de la Literatura Boliviana de Adolfo Cáceres Romero, editorial Kipus, 2009; ¡Levántate Mujer! Gonzalo Viscarra y Ximena Viscarra de Gráfica JV editora, Cochabamba, 2009; Libro de Oro de Omar Tórrez Reque, editorial Kipus Cochabamba, 2011; Diccionario crítico de novelistas bolivianas, Willy O. Muñoz, editorial Kipus, 2013; La Novela Histórica de las Escritoras Bolivianas, Willy O. Muñoz, editorial Kipus, 2014;  Doce Novelas Cimeras de escritoras bolivianas, Willy O. Muñoz, editorial Kipus, 2015, La novela boliviana. De la narrativa a sueños digitales, Willy O. Muñoz, editorial Kipus, 2018.
 
Ganadora de premios nacionales e internacionales.Ganadora del Premio de Cuento Erótico Karma-Sensual III 2007, del Taller de Poesía de Pontevedra Galicia-España; Primer premio M. R. Ps. Poesía Oración Panamericana, 2007; Mención de Honor concurso de Poesía Religiosa Juegos Florales Ciudadanos, 2010; Mención de Honor concurso cuento Junín País 2010, Bs. As. Convoca tus Ángeles 2006. Su última novela Buanabala, Grupo Editorial Sial-Pigmalion ganó Premio Internacional de Literatura Virginia Woolf (Madrid, 2019).  Fue distinguida como “Mujer sobresaliente” por la Alcaldía municipal de Cochabamba, 2009 y por el Comité Cívico Femenino con la Presea del Bicentenario, 2010, por haber coadyuvado al logro de los objetivos institucionales. Vive en Alemania.

Buanabala

El imperio de las Bioko

(Fragmento)

Capítulo II

Guinea año de 1562

Desde que la viruela que trajeran los portugueses diezmara la tribu de los Borda y los negros de Biafar se internaran selva adentro para escapar de sus captores, en 1562 conseguir buenos ejemplares en Guinea para suministrarlos a los comerciantes negreros, era cada vez más difícil, Mandalabo; líder de los Bengas y hermano de la pitonisa Buanabala; no se atrevía a intentar una razzia, ni a entregar un solo embarque sin la previa lectura de las caracolas, mucho menos ahora, que vendría un nuevo comprador de esclavos conocido como el capitán Hawkins, originario del reino de Inglaterra, de quien no tenía la más mínima idea en qué lugar de ese gran océano se ocultaba, pero según decían, era tan o más poderoso que los otros extranjeros dedicados al contrabando de esclavos que venían por sus cargamentos dos veces por año, dejándoles a cambio víveres, herramientas, semillas y medicinas, entre otros productos consensuados para el trueque.

Los Bengas eran negros mandingas color azabache, recios, fuertes y de mayor estatura que otros del continente, provenientes de las islas Mandj del reino Bubi quienes, ayudados por los Parmúes; negros del reino de Bioko de la isla Poo y algunos Nvicos del reino de Pagalú, se dedicaban a la razzia de tribus más pequeñas asentadas en el centro de Guinea, como las de Borda, Biafar y Aggaton, de cuyos alrededores capturaban asentamientos enteros de tribus salvajes, consideradas botín preciado para los galeones negreros.  Los Bengas eran respetados y temidos por los demás reinos ya que sus prácticas de hechicería vudú, sacrificios humanos y pócimas para sanar o matar, eran infalibles.

Buanabala, mamalois del reino de Bubi, esperaba en su choza a los Bengas para leerles las caracolas; los tres negros de la tribu de los Parnues ya estaban con ella y los representantes Nvicos avisaron que no vendrían porque estaban en una razzia cazando negros en Aggaton, porque el comprador de esclavos llegaría en tres noches y debían entregar por lo menos doscientos negros en buenas condiciones. Buanabala; era la hermana mayor del líder de su tribu. Desde que en una razzia se llevaran a su hermana menor Manalau; junto a varios negros de su aldea, Buanabala asumía sola las funciones de “mamalois” vudú, sacerdotisa, curandera y partera del reino; facultades y oficios heredados y aprendidos de sus padres por ambas hermanas. Buanabala era negra como la noche, de abundante cabello ensortijado y piel lustrosa. Su rostro estaba perfectamente bien labrado: nariz menos ancha que los negros de su aldea, pómulos pequeños y unos labios carnosos y rosados que mostraban las dos hileras de dientes blancos y pequeños. Insólitamente, Buanabala tenía los ojos verdes y redondos como los de los felinos de Beta y Malabo su cuerpo de simetría perfecta, resaltaban sus piernas largas y templadas, amplias caderas y pechos puntiagudos que parecían dos pirámides inamovibles recubiertas por gran cantidad de collares de cuentas, cristales y semillas con propiedades mágicas traídas de lugares remotos. Cubría su vagina y su redondo trasero con una piel de tigrillo anudada a un costado de la pelvis; portaba pulseras de pepas de oro en sus tobillos y un conjunto de cristales preciosos de color blanco, verde, azul y rojo revestían sus muñecas. Desde tiempo indefinido nadie conocía su edad; sin embargo, parecía haberse estacionado en la belleza de la eterna juventud, ventaja corpórea que obtenía de sus secretos brebajes y menjunjes de las muy diversas plantas que conocía como muy pocos negros de su tribu.

Cuando llegaron los Bengas y su hermano Mandalabo, la pitonisa trazó un vevés sobre el piso, recitando el correspondiente Loa a Enzocare y tiró un puñado de caracolas sobre la piel de tiburón que también había extendido en el piso, dando inicio al ritual de augurar el futuro de la próxima factoría, con el nuevo traficante de esclavos; el inglés; John Hawkins.

– Me llevará con éldijo la sibila con una mueca de burlona felicidadno como esclava, ni para comerciar mi cuerpo, me llevará como su igual, como su concubina. Si no acepto irme con él, no habrá más factorías con los Benga y nuestro reino perecerá por las plagas, la sequía y el hambre. En un día no muy lejano la razzia llegará a su fin; los portugueses perderán su dominio y vendrán de otros reinos a saquear y habitar nuestra tierra, mientras que los negros, como Manalau, entre otros, nos habremos dispersado en el todo del mundo de los blancos con igualdad de condiciones; los extranjeros guerrearán entre ellos por centurias y ya no tendrán tanto interés en los esclavos negros, ni en las especias que hoy tanto buscan y por las que pelean en tierra ajena, ni siquiera nuestros mares serán de su interés, querrán las riquezas del nuevo mundo y de allí saquearán el oro y la plata de otros reinos,… El inglés tiene mujer e hijos en su tierra, pero ganará dinero, reconocimiento y poder que también utilizaré en nuestro beneficio,… Miles morirán, pero otros miles de nuestra raza sobreviviremos y nos asentaremos para vivir y gobernar en otros reinos con lenguas diferentes que yo sabré hablar.

Este cargamento de esclavos debe ser de primera calidad, no quiero negros enfermos, ni mujeres preñadas que puedan morir al dar a luz en el trayecto. No quiero mayores de dos décadas en la entrega, deben bañarlos con estas yerbas y darles abundante comida que yo me encargaré del resto durante la travesía. Nuestros negros serán valiosos porque llegarán sanos y fuertes para trabajar y ellos perdurarán para iniciar la presencia de nuestra raza, sobre otras tierras, como hizo Manalau… Es todo. Ahora deben irse porque necesito preparar mi cuerpo para que sea del agrado del inglés y experimente el placer que solo Buanabala sabe ofrecer a un hombre. (Fragmento)

4. PATRICIA GUTIERREZ PAZ



PATRICIA GUTIÉRREZ PAZ
 
 
Nació en Santa Cruz de la Sierra. Licenciada en Periodismo y Comunicación social por la PUCC Pontificia Universidade Católica de Campinas. Cursó Estructura y Creación del Guión Cinematográfico en la Escuela de Letras de Madrid, España.Ejerce el lenguaje desde múltiples oficios; escritora, periodista,  guionista, columnista. Se especializó en construcción literaria de guiones y cinematografía, en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. Fue guionista de la Serie Me muero de miedo, subvencionada por el European Script Found. En Madrid, guionizó la Serie televisiva Mucho cuento para TVE. Cursa la maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Salamanca.
 
Autora del  Libro de poesía visual Arte Palabra (2017), editado por el Museo de Arte Contemporáneo MAC, Santa Cruz Bolivia, con interpretaciones plásticas de la poética de Patricia Gutiérrez Paz de reconocidos artistas plásticos de Bolivia: Juan Bustillos, Roxana Hartmann, Maria Zanutti, Oscar Barbery y Carlos Paz.  Curadora: Nicole Vera Comboni. Publicó el libro de poesía Una palabra que no digo, presentado en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, 2014. Autora de A través del Cuerpo, 1989.
 
Su poesía hace parte de la Antología de Poesía Boliviana siglo XX, editada por VISOR España, 2015, recopilada por Homero Carvalho Oliva; Libro de poesía visual Arte Palabra, 2017, editado por el Museo de Arte Contemporáneo MAC, Santa Cruz Bolivia; la Antología poética De buris y surazos, editada en Santa Cruz, Bolivia, por el poeta Oscar Gutiérrez; Antología Della Poesia Boliviana D`Oggi, 2019, traducida al italiano por el reconocido poeta y antologador Emilio Coco, Italia; y la Antología Escritoras Cruceñas, poesía, narrativa y drama (2019), compilada por las escritoras Rossemarie Caballero, Centa Reck y Márcia Batista. Cochabamba: editorial Kipus.
 
Columnista en el periódico El Deber, Bolivia (2014 /2018). Gestora del movimiento cultural Poesía en la Calleja. Imparte talleres de escritura cinematográfica en el Centro Patiño, Museo Melchor Pinto, centros culturales y universidades. Vive en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Mujeres en silla de palo 
 
Dos mujeres y el rumiar de cucharillas amanecidas en café turbio                                      
Primer sorbo, 
y casi  ochenta años por silla.                                 
Segundo sorbo, 
ya  no hay carmín rojo en sus labios, 
ni tetas espigadas como cuernos.   
Tercer sorbo. 
Ojos opacos, 
bocas gastas.                    
mentes atiborradas de minutos extraviados, 
insomnes, 
infames.  



Último sorbo. 
Esperan. 
Bailan. 
Arremangan huesos,
dolores, y canas.   
Etéreas, danzan 
al son de un bolero que la memoria esconde.   



Vestidos incendian la avenida.  
Un silencio mortal calla al bolero. 
Solo queda el café turbio
e hilachas de una memoria en fuga. 
Hay un poema atrapado entre esas dos mujeres. Un poema que merece ser escrito- me digo, y empiezo. 

3. NARRATIVA DE VIRGINIA AYLLÓN


VIRGINIA AYLLÓN SORIA
 
Nació enLa Paz, Bolivia, en 1958. Poeta, narradora y crítica literaria boliviana. Búsquedas: cuatro relatos y algunos versos, 1996; Búsquedas: las discapacidades, 2004; Liberalia: diez fragmentos sobre la lectura, 2006. Sus cuentos se han publicado en varias revistas y suplementos literarios de Bolivia y algunos de ellos han sido traducidos y antologados en publicaciones de Bolivia, Estados Unidos, Suecia, Argentina y México.
Ha formado parte los colectivos editoriales de Correveidile, revista boliviana de cuento, Mar con Soroche, revista de poesía boliviano chilena y Alejandría, revista boliviana de literatura. Dirige la editorial alternativa Pirotecnia entre cuyas publicaciones destacan un volumen de homenaje a Víctor Hugo Viscarra, otro volumen miniatura de homenaje a Arturo Borda y la poesía de la poeta indígena Elvira Espejo.
En colaboración con la crítica mexicana Cecilia Olivares ha realizado un trabajo de investigación sobre narradoras bolivianas de los siglos XIX y XX como parte de la investigación sobre la historia de la literatura boliviana elaborada por Blanca Wiethüchter en 2002.
Entre otros, ha editado y prologado la Obra completa de Lindaura Anzoátegui (2006), la segunda edición de Pirotecnia de Hilda Mundy (2004), dos tomos de la obra completa de Yolanda Bedregal (2010), Cuentos de Adela Zamudio (2013), Poesía de Adela Zamudio (2017), en coautoría con Mónica Velásquez. El pensamiento de Adela Zamudio (2018) y actualmente prepara la Obra reunida de Adela Zamudio para la Biblioteca Boliviana del Bicentenario. Vive en La Paz, Bolivia.

Un picnic a otra habitación

Podría organizar un picnic a otra habitación, afuera hace frío, estoy enferma, no tengo comida, sé que si salgo la enfermedad agravará y no tengo quien me cuide. Es la enfermedad, es el hambre; ambos.

La rutina asegura la sobrevivencia y organiza el día a día. Pero ya no sé qué día es y cuántos estoy en este lugar. Conozco cada uno de sus rincones. Por todo descanso, entre página y página leída suelo alzar la vista para recontar los círculos que decoran el techo. No todos son iguales y es evidente que el pintor jugó a que nadie descubriría las fallas, que no habría alguien que contara los círculos y encontrara los signos de su desidia o cansancio. Pero es cierto que el techo es mejor con las fallas, no es regular. En las noches de fiebre estos círculos fueron la arena de una playa que dibujaba ondas, casi todas iguales hasta que alguien las contaba y descubría la falla.

No quiero cualquier compañía; es más, no quiero ninguna; la enfermedad y el hambre son suficientes. Sucede a veces que ciertos bichos extraños vuelan alrededor de la lámpara. Parecen cucarachas de invierno, grises, patudas y con hermosas alas cortas. He establecido una guerra con ellos y ni bien aparece uno dispongo los objetos para echarlos por la ventana. La expulsión debe ser rápida porque el frío invade la habitación en un segundo.

Antes de dormir vuelvo la vista al techo para recontar los surcos, confirmar las fallas, tal vez encontrar otras y descubrir si quedó algún bicho. Me aterroriza que burlen mi decisión de no tener compañía y empiecen a acompañarme de noche y mientras no los vea les nazca cierta pena, cierta conmiseración por mí y elaboren estrategias para cuidarme. No temo que de noche se alineen para mirarme con sus ojos redondos, o se animen a recorrerme con sus patas, o se acerquen a mi boca, o decidan vengarse y me ataquen con las armas que tengan. Temo que algún ser vivo comparta la habitación en que he decidido convivir solo con Enfermedad y Hambre.

¿Que por qué no las mato? Porque me he dicho que hay que ir de a poco, hoy la enfermedad y el hambre y el único espacio que queda es para la muerte y no serán esos invernales bichos quienes me roben lo último que me queda. Los ritos mortuorios no serán para los bichos.

De vez en cuando me acerco a la ventana y afuera las ardillas saltan entre los árboles y juegan en el manto de nieve que cubre todo. Una madre lleva a su bebé en el carrito y ni ella ni el bebé parecen sentir frío. Un deportista pasa corriendo, tres mujeres abordan el bus, todas muy abrigadas, una pareja camina rápido, los enamorados ríen y conversan.

El dolor de los pulmones es insoportable si le tomo atención, son unas punzadas picantes que me ahogan. El dolor de hambre es más llevadero posiblemente porque hay la esperanza de la próxima nuez, mi último recurso alimenticio. Quedan aún treinta lo que garantiza diez días más de sobrevivencia.

Afuera todo es perfecto, las calles, los mercados, el transporte, los trabajos, las familias, los cines y los parques. La moda, el deporte, los bares.

A veces recuerdo el día en que opté por venir a este lugar, tenía miedo y ganas de hacerlo, lo primero creció y las ganas se quedaron estáticas, ahí donde las generé. Es por miedo que estoy aquí, me asusta la perfección de afuera, yo entera encarno la imperfección. En doce días debo abandonar la habitación y pienso que dos días de hambre total no serán muy difíciles, salvo que Enfermedad gane más terreno y deba pedir ayuda al perfecto mundo. Odio esa idea. La sobrevivencia es muy larga y obliga.

Doce días, eso es lo que queda. Mientras tanto Enfermedad actúa con ritmo propio, no la puedo seguir, es totalmente autónoma. Cuando la creo más fuerte, se instala a dormir plácidamente como si no existiera. Cuando bajo la guardia y me creo capaz de nuevos esfuerzos, Enfermedad ataca con todo, reinstala este dolor de pulmones y mi grito sale con la fuerza que Enfermedad querría: fuerte, angustioso, largo; entonces Enfermedad se regodea y la veo fresca, sonriendo, corriendo feliz de aquí para allá. Me gusta verla así, dichosa, plena, sin obstáculo alguno.

Hambre es más tranquilo, menos arrogante que Enfermedad y de hecho son poco amigos; es que Enfermedad arrolla y Hambre apenas tiene recursos. Yo me digo que Enfermedad es tonta, que si pusiera a Hambre de su lado, sus quehaceres le serían más llevaderos. Es también cierto que por tales razones Hambre se arrima a mí, casi como pidiendo lo salve de la soberbia de Enfermedad. Yo cuido de ambos con igual solicitud; a Enfermedad para que despliegue toda esa energía que naturalmente tiene; y a Hambre por esa humildad con que oculta su tremendo poder.

Serán como hace tres días que vituperé a Hambre quien después de primero sorber los mocos y luego desplegarse en llanto y gritos, se irguió, los ojos le hincharon, creció desmesuradamente, puso una amplia sonrisa en su rostro, cerró los puños y empezó a golpearme con tal fuerza que vi cerca el fin. Enfermedad miraba la escena agazapada, como preguntándose qué pasaba. Tuve que retroceder porque sobrevivencia obligaba. Ese día acepté que cuidaba y amaba a dos criaturas poseedoras de mucha fuerza, de mucho poder. Debía aceptar las diferencias y cualidades de cada uno si quería acaso convivir con ambos.

En doce días habrá un duelo, eso está cantado. En un lado estaré yo junto a Enfermedad y Hambre, cuidados y protegidos por mí, su progenitora; en el otro, el mundo perfecto. Comida y medicinas: ese será el triunfo del mundo perfecto. Ni todo el poder de Enfermedad y Hambre juntos nos salvará. ¿Es que enfermedad y hambre no se dan cuenta de eso? Si serán tontos, ambos. (Fragmento)

2. POEMAS DE PAOLA DUCHEN

Paola Duchén Nació en Sucre, Bolivia. Vive, desde 1981 en Madrid, España. Es Psicoanalista y Psicóloga Clínica.En el 2000 publica su primer libro de poesía, Lejanías, y otro de Psicoanálisis Discursoy transferencia en Psicoanálisis, presentándose ambos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. En mayo de 2016 presentó su segundo libro de poesía El próximo verso, en Madrid (España), Lisboa (Portugal) y Sucre (Bolivia).

Almas hambrientas
 
A la revista Las 2001 Noches

6.000.000 de almas hambrientas…
una estela galáctica y humana.
Subo peldaño a peldaño este poema
Mayacovski y Vallejo crucificados en lo alto,
en la cima de este viacrucis
triturando con sus huesos este poema
6.000.000 de almas entrando por las ventanas abiertas
colándose por las blancas cortinas de mi alegre casa soleada
paseándose por cada una de las habitaciones
sentándose a la misma mesa conmigo y
y mis amores y mirándome a los ojos
tan directamente con su cóncavo silencio
mientras escribo, mientras bebo este licor.
Almas proletarias, almas del trabajo.
La rauda maquinaria, rueda el molino
el bronco teclado de la máquina
el ruido infernal de la fábrica y una cifra.
Llueve con furia sobre Madrid
sobre el insomnio y las escaleras de caracol de mi angustia
sobre las hojas escritas
mientras una pequeña canción
asoma entre asustada y feliz
“No pararemos hasta los 500.000 ejemplares de libertad”
hasta poder otra palabra
para el hombre…
  1. CUENTO DE ELIANA SOZA

Eliana Soza Martínez Nació en Potosí, Bolivia. Es Licenciada en Comunicación. Su obra aparece en Antología Iberoamericana de Microcuento (2017), Editorial “Soy libre”. Junto a Ramiro Jordán libro de microficción y poesía Encuentros/Desencuentros (2019). Antologías: Cuentos Fuera de Serie (2019); Escritoras contemporáneas bolivianas (2019). Sus cuentos fueron publicados en España, México y otros.



José Luis Madera

Lo veíamos correr con dos pistolas de juguete creyendo que estaba en medio de una guerra encarnizada; incluso se había puesto un apodo bélico: José Luis Madera; que tenía que ver con su dulce obsesión por los piratas. Tal vez escuchó un nombre parecido en los dibujos animados que veía en la televisión o en las historias que leía, en las revistas que le compraba nuestro abuelo Goyo.

Todos los días nos sorprendía con historias sobre su paso por la guerra del Chaco, por ejemplo la de cómo salvó, con tan solo sus manos, a uno de sus compañeros que fue mordido por una Yarará venenosa; lo que más causaba admiración eran sus descripciones tan detalladas y verosímiles, primero de la serpiente, explicando que medía más o menos un metro y medio, que era de color negro con rayas amarillas, además que tenía dibujados en todo su escamoso cuerpo rombos, triángulos u otras figuras también ambarinas. De la misma forma detallaba la incisión y la herida que hicieron los colmillos venenosos de la Yarará, su intento de chupar el veneno sin tragarlo, tal como lo habíamos visto en un programa de la televisión y, luego, el torniquete por encima de la herida que hizo hábilmente, por si no hubiera sacado todo el veneno con su pequeña boca; finalmente la travesía en medio de la selva tupida, el peso de su amigo en sus espaldas, la falta de agua y esperanza, la obscuridad persiguiendo sus pasos, llenando todo de un sopor negro y espeso; pero su preocupación por llevar a su joven compañero hasta un doctor, hacía que olvide todo.

El nacimiento de José Luis Madera coincidió con el viaje, que nos pareció eterno, de papá Goyo; todos en la casa comentamos que debió ser por causa de aquella ausencia que Josecito se inventaba todas esas historias; él y mi abuelo eran muy unidos y verlo partir le afectó demasiado.

Cada día era una aventura nueva para este personaje heroico que iba construyendo, con su imaginación, mi hermanito. Yo siempre creí que lo hacía con base a todo lo que le contó mi abuelo, pero después él me aclararía que no le contó todo a su nieto. Papá Goyo sí fue a la guerra del Chaco junto a sus compañeros, unos adolescentes, igual a él sin nada de experiencia, que sufrieron hambre, teniendo que comer animales que nunca antes vieron en su vida; sed, ya que no tenían de dónde conseguir agua potable y tomaban el líquido obscuro que obtenían de charcos llenos de tierra usando solo sus pañuelos para destilarla. Después de todo lo que pasó él nos contaría que lo que más les afectó fue el encuentro con aquella calurosa selva tan diferente a sus lugares de nacimiento. Él nació en Potosí, una ciudad fría, a una altura de casi 4000 metros sobre el nivel del mar, de clima y ambiente contrario al chaco boliviano donde lo enviaron cuando se enroló en el ejército, debido a la obligatoriedad que el gobierno de aquella época impuso a todos los jóvenes a partir de los dieciséis años, teniendo que servir a su patria antes siquiera de haber terminado el colegio y con la incertidumbre guardada en una mochila que no tenía más que eso, ni medicinas, ni comida y mucho menos agua para sobrevivir.

Todos los días conocíamos las aventuras del valeroso José Luis Madera y cómo luchaba con los enemigos, derrotando a cada uno con fusiles y armas caseras como una honda hecha de un trozo de madera en forma de y, con unas ligas gruesas a ambos lados y un pedazo de cuero para agarrar las piedras, su característica era, según él, desmayar al adversario. Como aquel día de sol asfixiante, en plena selva, José Luis Madera y sus compañeros estaban cazando pájaros carpinteros para tener algo que comer, pero escucharon acercarse al enemigo, entonces no tuvieron más remedio que atacar con sus ondas logrando dañar a algunos y hacer correr a los demás.

Yo me le quedaba viendo como quien ve una película, mi hermano siempre tuvo un magnífico vocabulario pero al contar sus historias parecía un verdadero ex combatiente contando sus experiencias en el frente, veía tanto de mi abuelo en él que escucharlo me ayudaba a superar la nostalgia por la única figura paterna que tuvimos en nuestra vida.

Pasaron varios días, papá Goyo no volvía y lo de José Luis Madera ya no le parecía gracioso a nadie, más en el momento que el personaje, en una de las emboscadas del enemigo, a media noche, fue herido, además debido al calor y la falta de medicamentos una infección se apoderó de su delgado y hambriento cuerpo; por lo que, según mi hermanito, estaba agonizando.

Ingenuamente creímos que con la muerte de Madera, Josecito volvería a la normalidad para seguir jugando con sus juguetes. Pero no fue así, y eso que parecía una inocente travesura se convirtió en una horrorosa pesadilla cuando los cuarenta grados consumieron al más pequeñito de la casa en unas horas, sin dar tiempo de hacer algo a nadie. Después de una hora Josecito y José Luis Madera dejaron de respirar, nadie lo podía creer, no parecía real; mi madre le gritaba que despertara, que dejara de jugar; yo solo podía mirar con mis ojos más abiertos que nunca que se inundaban de lágrimas sin poder controlarlos, quitándome la voz y el aliento.

El día del entierro llegó mi abuelo, desconsolado acompañó a su nieto hasta su último aposento, sin cambiarse siquiera de ropa ni descansar un solo minuto de su largo viaje. Dejarlo en el cementerio fue lo más duro de todo, y cada día ir encontrando en toda la casa sus juguetes olvidados, eran duros golpes a nuestro ánimo.

Luego de varios días, que parecieron grises desde que amanecía hasta que nos íbamos a la cama, papá Goyo nos contaría que tardó tanto en volver porque la identificación de los restos de uno de sus compañeros de la guerra del Chaco, el amigo entrañable que salvó su vida varias veces, no resultó tan sencilla puesto que debían clasificar osamentas de más de cinco soldados que fueron encontrados en una misma fosa común, por lo que tuvieron que solicitar ayuda a médicos forenses y otros especialistas en ADN para determinar de quién era cada cadáver. Pero que regresó satisfecho, ahora por fin su amigo estaba enterrado como Dios manda, así de alguna forma podía demostrarle su agradecimiento y cariño al que siempre llevaría en su recuerdo, a José Luis, el Madera, como todos le decían de cariño. // Sigue su página De color humano.

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sobre el proyecto EC-B

El proyecto sin fines de lucro EC-B fue creado en una habitación del barrio Almagro en Buenos Aires, el 16 de octubre de 2016 por la escritora boliviana Rossemarie Caballero Vega, con el propósito de compilar, difundir e incentivar la producción literaria de mujeres escritoras por origen o residencia en Bolivia. El proyecto comprende dos fases cada cual con diferentes momentos, tal es así que el primer momento de la fase 1 fue la creación de la página virtual Escritoras Cochabambinas (como homenaje a Cochabamba, cuna de la autora) y la publicacion de la antología Escritoras Cochabambinas poesía y narrativa de 22 poetas y 20 narradoras. La compilación estuvo a cargo de la gestora y los escritores Homero Carvalho Oliva y Gaby Vallejo Canedo. La obra fue presentada en la Feria Internacional del Libro de Cochabamba, en octubre de 2018 ante la asistencia de las autoras incluidas en la antología, autoridades y lectores en general.

El segundo momento se realiza con la creación de la página virtual Escritoras Cruceñas y la publicación de la antología Escritoras Cruceñas, poesía, narrativa y drama, con el aporte de 36 autoras de Santa Cruz (ciudad donde la proyectista residió por varios años) sea por origen o residencia. 17 poetas y 17 narradoras y 2 dramaturgas conforman el volumen a presentarse en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, el 8 de junio de 2019. La compilación estuvo a cargo de Rossemarie Caballero en coordinación con las escritoras Centa Reck López y Márcia Batista Ramos.

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El tercer momento y colofón de la fase uno es la apertura de la página Escritoras Contemporáneas Bolivianas, en redes sociales, y la colaboración de autoras del ámbito nacional e internacional nacidas en Bolivia o con radicatoria de años. La antología Escritoras Contemporáneas Bolivianas poesía, narrativa y drama, cuenta con material bibliográfico de autoras cuya trayectoria y producción es reconocida y valorada por el público lector y la crítica literaria. La obra se presentó en la Feria Internacional del Libro de La Paz, en agosto de 2019. Las autoras que coordinan con la gestora del proyecto son Márcia Batista Ramos y Amalia Décker Marquez. La edición está a cargo del Grupo Editorial Kipus, Bolivia.

Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Editorial Kipus, 2019.

LANZAMIENTO DE ESCRITORAS CONTEMPORÁNEAS BOLIVIANAS, ANTOLOGÍA DE POESÍA, NARRATIVA Y DRAMA, 2019

PROGRAMA

Bienvenida al acto a cargo de la Sra. Julieta Caballero, del Club del Libro Ricardo Jaimes Freyre.

1. Palabras del Sr. Pedro Camacho, presidente del Grupo Editorial Kipus.

2. Introducción a la antología de Escritoras Contemporáneas Bolivianas, por la Lic. Isabel Mercado Heredia, directora del diario Página 7.

3. Intervención y lectura de fragmento de obra por la novelista Verónica Ormachea, escritora contemporánea boliviana.4. Palabras de la escritora Amalia Decker Márquez, coordinadora de compilación y edición de la antología Escritoras Contemporáneas Bolivianas.

5. Presentación de la edición, por la autora Rossemarie Caballero, gestora del Proyecto EC-B. Brindis de honor y firma de ejemplares.

La Paz, agosto 9 de 2019

Amalia Decker, Rossemarie Caballero, Julieta Caballero y Gaby Vallejo durante el acto de lanzamiento de la antología.
La Paz, agosto de 2019

ÍNDICE DE ESCRITORAS BOLIVIANAS EN ESTE VOLUMEN:

POESIA

1. AQUIM ROSARIO 2. BARBERY ALEJANDRA 3. BAYÁ CLAROS MARIA DE LA CRUZ 4. BOTELHO CRISTINA 5. CAMACHO CAMARGO JANINA 6. CARRASCO KORI BOLIVIA 7. DUCHÉN PAOLA 8. FREUDENTHAL JESSICA 9. GARNICA BLANCA 10. GUTIERREZ PAZ PATRICIA 11. LANZA ADRIANA 12. LOPEZ CALDERON RUTH ANA 13. MENDOZA MICAELA 14. MONTERO SULMA 15. QUIROGA MARIA SOLEDAD 16. RENDÓN VALLEJOS MARÍA LUISA 17. ROZSA SILVIA 18. SIMON KATHIA MARIA 19. TALARICO GIGIA 20. TAPIA ANAYA VILMA 21. VACA CLAUDIA 22. ZAPATA ARRIARÁN ADA 23. ZAPATA PRILL NORAH

NARRATIVA

1. AYLLON VIRGINIA 2. BARAHONA ROSARIO 3. BAUDOIN MAGELA 4. CABALLERO ROSSEMARIE 5. DECKER MARQUEZ AMALIA 6. MORALES FRANCO FABIOLA 7. ORMACHEA VERONICA 8. PEDRAZA PILAR 9. QUIROGA ROSARIO 10. RECK LÓPEZ CENTA 11. RIVERO GIOVANNA 12. RODRIGUEZ ROCA TERESA CONSTANZA 13. ROMERO MERIDA CECILIA 14. RUIZ CARMEN BEATRIZ 15. RUIZ MARIANA 16. SÉLUM YABETA ROXANA 17. SILES LUISA FERNANDA 18. SOZA MARTÍNEZ ELIANA 19. URIOSTE CAMILA 20. VALLEJO CANEDO GABY 21. ZABALAGA GIANCARLA

DRAMA

1. ACHA LUZ MARIA 2. BATISTA RAMOS MÁRCIA 3. BUSTILLOS VILA KATHERINE 4. DERPIC LAURA 5. MONJE MARY 6. PEÑA PEDRAZA DOLLY.

Antología de poesía, narrativa y drama. Escritoras Contemporáneas Bolivianas, 2019
Amalia Decker, escritora contemporánea boliviana, escribe la portada de la antologia que se presentó en la FIL LP., salón Urzagasti.

Escritoras Contemporáneas Bolivianas

Escrituras del siglo veintiuno

Cuando a Virginia Woolf, considerada una de las autoras revolucionarias e imprescindibles del siglo veinte, le pidieron escribir sobre las mujeres y la literatura, luego de un largo análisis, la autora llegó a la conclusión de que “Una mujer debe tener dinero y un cuarto propio si va a escribir ficción, y eso como ustedes verán deja sin resolver el magno problema de la naturaleza de la mujer y de la verdadera naturaleza de la literatura”. Woolf (1882-1941) hacía referencia  a la dependencia económica y al rol familiar y social que tocaba desempeñar a las mujeres de aquel tiempo, pero en el transcurso del siglo las cosas han ido cambiando, especialmente en estos últimos años cuando nos perfilamos a la segunda década del siglo veintiuno. Según María Galindo “Las mujeres estamos atravesando un momento histórico en el que nos estamos moviendo del lugar para el cual hemos sido educadas, nos estamos saliendo de lo que de nosotras se espera para inventar un lugar que aún está por construirse” (2019). Y lo mismo se podría también decir de las formas literarias.

No es desconocido que en la transición de la centuria se han suscitado fuertes movimientos políticos y sociales que han generado transformaciones en el rol de la mujer, especialmente desde mediados del siglo XX cuando en Bolivia se permitió a las mujeres ejercer su derecho al voto en las elecciones de 1956, hasta inicios del siglo XXI en que las leyes exigen una participación paritaria en el quehacer político, además de una serie de leyes que en teoría las protegen y las defienden, pero que continúan dejando a las mujeres en desventaja en un mundo globalizado, en un mundo que sigue siendo machista, donde una mujer que escribe no solo necesita un cuarto propio, sino que paralelamente al ejercicio de crear, debe asistir a la universidad, trabajar, educar una familia, gestionar y/o vender sus libros en ferias y/o editoriales, etc.

Escritoras Contemporáneas Bolivianas, 2019, como parte del proyecto EC-B, que busca aglutinar la literatura de las autoras bolivianas, es una muestra del giro de las formas, temas, conceptos y nuevas tendencias que manejan las mujeres escritoras en sus textos y contextos. El proyecto EC-B (por su sigla Escritoras Cochabambinas, Escritoras Cruceñas, Escritoras Contemporáneas Bolivianas, y Ensayistas Bolivianas) se creó en 2016, anticipándose al Día de las Escritoras, instituido en España en octubre 16 de 2016 con el objetivo de rescatar, compilar y difundir la literatura boliviana escrita por mujeres tanto en Bolivia como en otros países, y promocionar nuevos valores en libros y redes sociales. El proyecto EC-B comprende inicialmente resultados en tres volúmenes: El primer volumen, Escritoras Cochabambinas, antología de poesía y narrativa, 2018, reúne a 42 autoras bolivianas que comparten la experiencia de haberse impregnado de la esencia del valle cochabambino, sea por nacimiento o por residencia. Las valerosas poetas y narradoras cochabambinas presentan su talento y trabajo en el espacio virtual en redes sociales y a la vez en un documento impreso, de alguna manera histórico por ser la primera vez que se reúne las letras escritas por mujeres de distintas generaciones y diversas voces, que viven en Cochabamba; algunas emigraron, otras llegaron y se establecieron, pero todas están presentes en la memoria de la Llajta, como recitando los versos de la gestora del proyecto: “montaña con montaña encadenas en anillo dorado el espíritu” (Caballero, 1998)[1]. La dirección de compilación y supervisión estuvo a cargo de la gestora del proyecto con la colaboración de la escritora cochabambina Gaby Vallejo Canedo y la guía del experimentado antólogo, poeta y escritor beniano Homero Carvalho Oliva. El lanzamiento del libro se realizó en la 12ª Feria Internacional de Cochabamba, 2018.

El segundo volumenamplió su espectro no solo a la poesía y narrativa sino al recate de textos de dramaturgas de trayectoria en puesta en escena de obras y/o guionización. Escritoras Cruceñas, antología depoesía, narrativa y drama (2019)es un libro que incluye la obra de 36 autoras nacidas en Santa Cruz o con residencia de años y la adhesión de autoras que escriben género dramático lo enriquece. El volumen representa la ejecución del segundo momento del proyecto EC-B. Escritoras Cruceñasse inició el 29 de agosto de 2018 con el propósito de reunir la obra literaria que devele el pensar, sentir y percibir de la intelectual cruceña de finales del siglo pasado y principios del nuevo siglo[2]. La gestora del proyecto dirigió la compilación y supervisó la edición con la colaboración de la novelista cruceña Centa Reck y la autora y crítica literaria Márcia Batista Ramos. La presentación del volumen se efectuó en la 20ª Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, 2019.

Escritoras Contemporáneas Bolivianas, antología de poesía, narrativa y drama[3] es un libro que encierra los mundos, las ideas, las percepciones y formas de recrear el mundo y las emociones de cincuenta autoras que nacieron en el territorio boliviano y/o habiendo nacido en otra geografía patria, comparten su residencia en Bolivia integradas a su cultura y cotidianeidad. En este sentido, se marca un hito en la compilación de textos ante la experiencia de reunir textos del género dramático, narrativo y lírico en un solo volumen con la obra de autoras cuya calidad en el trabajo literario y  extensa trayectoria dentro y fuera de Bolivia son sinónimo de exquisita escritura. Como es norma en el Proyecto, nos esforzamos por hacer una compilación y selección de textos lo menos arbitraria posible, pero factores adversos a nuestra voluntad dificultan el propósito.

Este tercer volumen representa el corolario de la primera fase del proyecto EC-B y se suma a conocidos estudios que recopilan la obra de autoras bolivianas, tal el caso de Escritoras bolivianas de hoy (García, 2006), Diccionario crítico de novelistas bolivianas (Muñoz, 2013), Estado y mujeres en la obra de cuatro narradoras bolivianas (Ayllón, 2016), entre otros.

Agradecemos infinitamente al equipo de coordinadoras de este trayecto: Amalia Decker, novelista boliviana; Márcia Batista Ramos, autora brasileño-boliviana; a las artistas plásticas nacionales Roxana Hartman y Mónica Rimassa, heredera del arte del reconocido pintor y poeta Carlos Rimassa;  a la novelista e historiadora chuquisaqueña Rosario Barahona y al Grupo Editorial Kipus, que una vez más colabora con la impresión y difusión del presente documento que, además de ser un referente histórico, atesora la creación literaria de sus protagonistas, en la voz de las talentosas poetas, cuentistas, novelistas y dramaturgas bolivianas de inicios del siglo veintiuno. ¡Jallalla, Bolivia!

Rossemarie Caballero Vega


[1] Escritoras Cochabambinas: poesía y narrativa. Grupo Editorial Kipus (2018:5).

[2] Escritoras Cruceñas: poesía, narrativa y drama. Grupo Editorial Kipus (2019:5)

[3] Escritoras Contemporáneas Bolivianas: poesía, narrativa y drama. Grupo Editorial Kipus (2019:5)

(Texto impreso en el interior de la antología Escritoras Contemporáneas Bolivianas, 2019)

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