Escritoras Cochabambinas· Martes, 4 de septiembre de 2018
El proyecto Escritoras Cochabambinas se creó en octubre de 2016, como anticipación al Día de las Escritoras, intituido en España en octubre 16 de 2016. Reúne a más de 40 autoras bolivianas que comparten la experiencia de haberse impregnado de la esencia del valle cochabambino, sea por nacimiento o por residencia. Las valerosas poetas y narradoras cochabambinas presentan su talento y trabajo en este espacio virtual que a la vez se imprime en un documento explícito, de alguna manera histórico por ser la primera vez que se reúne las letras escritas por mujeres de distintas generaciones y diversas voces, que viven en Cochabamba ; algunas emigraron, otras llegaron y se establecieron, pero todas están presentes en la memoria, como recitando los versos de la creadora del proyecto “montaña con montaña encadenas en anillo dorado el espíritu” (Caballero, Cochabamba, 1998)… Y … esito sería por ahora. ¡Que Viva la Llajta!

Adela Zamudio, educadora y escritora nacida en Cochabamba el 11 de octubre de 1854 , falleció el 2 de junio de 1928. Icono de la literatura boliviana feminista, en su honor se decretó el 11 de octubre de cada año como el Día de la mujer boliviana.

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Antología de Poesía y Narrativa

Escritoras Cochabambinas

Presentamos a las autoras

35. POESÍA DE SILVIA DAZA CARDOSO

SILVIA DAZA CARDOSO nació en el valle de Cochabamba un 23 de noviembre de 1958 y creció como un sándwich entre tango, rock y cumbia. Cursó sus estudios de bachillerato en el Colegio Inglés Católico de la ciudad de La Paz, donde vivió desde los 3 años hasta los 36, habiendo estudiado Programación en Cenaco y finalizado sus estudios como Analista de Sistemas en IDEA. Trabajó casi 20 años en el Lloyd Aéreo Boliviano en La Paz y Cochabamba. Madre de cuatro hijos: un psicólogo, una comunicadora (que la hizo abuela de mellizos), un diseñador gráfico y una futura ingeniera. “Elemental” es su primer libro de poemas y cuentos cortos, habiendo sido invitada a participar del libro “Antología de la Poesía” de editorial Ajayu. En 2019 publica “De Amores y Otras Vainas” con Editorial 3600.
IMPOSIBLE

No fue mía esa copa
De la que bebí apurada
El elíxir que llenaba
Mi reloj de tus silencios

Ni siquiera fueron míos
Los momentos en que el viento
Avivaba ese fuego
Que nos comía por dentro

No puedo decir que pude
Llegar a ese entramado
De hierros y de candados
Donde escondiste el tesoro
Que no pude alcanzar

Y aun teniendo la llave,
Rodeado de lanzas y flores
Mantienes la luz que puede
Este dolor acallar.

No puedo decir que fue mío
Lo que nunca me entregaste
Y sin embargo aquí dentro
Sangra lava de mis huesos

Tu nombre en mis párpados gravado
Tú, tu palabra,
Tu sueño
Mi insomnio
Tu rostro que invade mi noche
Y el tic tac que no avanza… no avanza.

34. NARRATIVA DE AMALIA DECKER

AMALIA DECKER MÁRQUEZ nació en Cochabamba, es periodista y escritora. Ejerció el periodismo por varios años, primero en su ciudad natal, luego en México, país al que llegó por los avatares de la política. Recuperada la democracia el año 1982 fue diputada de la UDP, en el gobierno del Dr. Hernán Siles Suazo, desde entonces vive en La Paz, donde también se desempeñó como periodista en varios medios escritos y televisivos. Fue columnista de matutinos locales y nacionales, y corresponsal, del periódico La Opinión de los Ángeles de Estados Unidos.

El año 2001 publicó su primera novela Carmela, bajo el sello Alfaguara, cuyas tres ediciones fueron agotadas. El año 2005 se publica su segunda novela Tardes de lluvia y chocolate, la misma que el año 2006 es traducida y publicada al portugués baja el sello “QuidNovi”. En 2008 se edita la segunda edición portuguesa. En 2009,  Tardes de lluvia y chocolate se traduce y publica al italiano bajo el sello CAIROEDITORE. En 2009 Alfaguara publica su tercera novela, Yo la reina de sus sueños. En 20015, el grupo editorial Kipus publica la quinta edición de Tardes de lluvia y chocolate, junto a su última novela Mamá, cuéntame otra vez, la misma que está en la tercera edición. En 2017, la Universidad Libre de Bruselas, traduce al francés con fines académicos su primera novela Carmela.

Tardes de Lluvia y Chocolate

FRAGMENTO

Creo que no me había dado cuenta del momento ni la forma en que llegué a recoger el desafío que la vida me dejó a la mano. Quizá tuve que pasar por sensaciones similares a las que experimentaron las mujeres que dieron origen a mi cepa. Por mucho tiempo fui sólo la custodia de esos recuerdos que lentamente se iban apagando; ahora siento el imperativo de narrar esos encargos venidos de tan lejos, es como si de pronto mi conciencia extraviada encontrara el sendero por donde debo caminar hasta encontrar la transparencia de mi origen.

Recordar es aventurarse en recovecos y escondites de la vida de una misma en relación con muchas personas más; es arriesgarse a descubrir misterios y vergüenzas que tal vez fuera mejor dejar suspendidos para siempre en el olvido; es hablar de otros para cometer infidencias que supuestamente ya no afectan; es traicionar secretos de confesiones angustiosas y herméticas. Pero creo tener la compulsión de Ariadna: necesito salir y ayudar a salir del laberinto; no soporto la idea de echar en saco roto los recuerdos, de empedrarlos, de emparedarlos para siempre en el depósito evanescente de mi memoria.

Contar es también pelear contra el silencio atávico. Contra el hábito  de la soledad de tantas generaciones de mujeres que no quisieron o  más bien no supieron hacer escuchar sus sentimientos. Tatarabuelas, bisabuelas, abuelas, madres que no fueron capaces de llenar, con fanfarrias y trompetas, con gritos de alegría y placer, esos instantes por  los que vale la pena vivir. O de llorar frente al mundo por aquellos otros momentos, los aciagos, que prefirieron sepultar en carne viva para envejecer prematuramente, quedarse mudas, tullidas, engordar o secarse o recluirse en ropas oscuras y altares sin respuesta. Trataré de abrir los  secretos de esos duros silencios, convencida de que han prolongado en el  tiempo las agonías de quienes fueron reales, de carne y goce y duelo, y que sin embargo pasaron por la vida destinadas a ser un prescindible recuerdo de salón durante generaciones.Sí. Las ganas de contar y dejar una constancia de ese pasado son más fuertes que el peso de los viejos pudores propios y familiares. Por eso procuraré, a través de estas páginas, recorrer y comprender los silencios de mi abuela, su convicción y fe religiosa, su paso al bando de la revolución y claro, sus amores. Pero hay más. Tengo la impresión de estar retrocediendo el almanaque vertiginosamente, aunque esta obsesión de mirar atrás no significa que la vida me haya detenido como a una estatua de sal. Todo lo contrario: quiero mirar el pasado para reconocerme en mis nuevas sensaciones, para comprobar que soy tan singular como lo fueron ellas y para saber que he encontrado mi puesto en la vida. Como lo encontrara por ejemplo mi desafiante y controvertida tía Leonarda, que tras la fachada de una desdeñable cursilería escondió, hasta que aparecí yo, aventuras vitales  que me conmovieron hasta el tuétano.

33. NARRATIVA DE CECILIA DE MARCHI

Nació en Santa Cruz en 1977 pero vivió muchos años en Cochabamba, habiéndose mudado a Italia en 2019. Escritora, editora y gestora cultural. Trabajo como editora de El Taburete y como sistematizadora de experiencias en Telartes. Finalista en el premio de cuento Adela Zamudio, 2012; finalista en el premio nacional de poesía Yolanda Bedregal, 2013. Ha publicado en poesía Blanco (2015), los libros de narrativa infantil Abre (2016) y, en coautoría, Buscar y volver a buscar (2017), en Penguin Random House de Argentina. Varios cuentos y poemas de su autoría aparecen en distintas antologías.

Caja de fotos

La fotografía está borrosa, pero todavía se ve un grupo de cuerpos (o lo que queda de ellos) momificados por el calor. Es imposible reconocer los rostros de esos hombres. Están cubiertos con unas telas. Hay una cara que parece mirar al fotógrafo, pero sus rasgos son más cercanos a los de un maniquí.

—¿Es él? —pregunta mi abuela

—No, creo que no. Sus cejas… sus labios parecen distintos.

—¿Y en esta?

Un grupo de soldados posan mostrando armas. En la parte de atrás se lee “Arsenal capturado a los bolivianos”. Son tan pocas armas… Hay cinco o seis fusiles como mucho.

—Tampoco en esta.

—Sigue buscando, sigue buscando. Debe estar en una de estas. Me dijeron que está acá.

Saco otra foto de la caja. Solo se ve la calavera. El uniforme cubre el resto de huesos. Sus manos desaparecieron, su piel, su todo. Queda un despojo, un montoncito de algo que asemeja un cuerpo. A un lado, en el piso, está su sombrero. ¿Cómo saber si se trata de mi tío Samuel?

—Creo que en esta tampoco está.

Mi abuela se contiene, quiere llorar pero la dignidad es más fuerte. Es una suerte que ya no pueda ver nada. Las fotos son horribles.

—Me dijeron que está acá y tiene que estar acá. Fíjate en la siguiente. (Fragmento)

32. NARRATIVA DE VELIA CALVIMONTES

VELIA CALVIMONTES, nacida en Cochabamba en 1935. Estudió idiomas en la Normal Superior “Simón Bolívar” de La Paz y es escritora. Sus primeros trabajos fueron poemas cortos y prosa poética, que se publicaron en el periódico “Los Tiempos”. Se dio a conocer como escritora en 1975 con su primer libro Y el mundo sigue girando, editado como homenaje al año Internacional de la Mujer. La mayor parte de su trabajo literario está dedicado a la literatura infantil en el que ha creado a Babirusa (personaje imaginario) como un símbolo de su literatura. También tiene obras para adultos que han recibido reconocimientos internacionales. En la década del 90 fue reconocida como la escritora boliviana que ha publicado el mayor número de libros infantiles y juveniles con más de 50 títulos en su haber, Velia Calvimontes es hoy en día un referente en la literatura boliviana e internacional.

Tomasina ratonina

“Tonina”, como la llamaban cariñosamente todos, vivía en el seno de una familia muy grande, donde había hasta bisabuelos, pasando por los abuelos, tíos, tías, primos, primas, etc. en una remota aldea de un pueblecito del sud.

Cierta tarde, llegó en un rincón de alguna maleta, un primo que vivía en la ciudad. El “primo Rolito de la ciudad” como le decían todos los ratones fue a pasar una corta vacación, después de la cual invitó para que lo acompañasen de vuelta a los primos que quisieran hacerlo.

Tonina, era curiosa e inquita y se parecía por conocer la ciudad, pero no hubo nadie más que quisiera viajar fuera de ella, amén de que madres, tías, abuelas y demás parentela alzaron los bracitos (de ratón se entiende) al cielo, escandalizadas por tamaña osadía. ¿Cómo era posible? !Santo cielo! ¿Dónde se había educado esa pequeña? ¿Querer sacar las patitas del hogar?

¡Habrase visto desvergüenza! estas y otras expresiones inundaron la vivienda ratonil.

Tomasina, se asustó un poquito por semejante reacción, sin embargo, no se dio por vencida y logró convencer a su hermano mayor Porotito, para que se uniese al viaje, prometiéndole que ella le conseguiría por tres meses seguidos, sin fallar un día, un pedacito de queso. Para Porotito fue una tentación terrible. ¡Cada día su ración de queso sin preocuparse por conseguirla! No pensó más de un minuto que le dijo: ¡Te acompaño!

La familia ratonil, ya no tuvo argumento para oponerse al viaje, y así, partieron a la ciudad los dos ratoncitos campesinos y Rolito el citadino. (Fragmento)

31. NARRATIVA DE SHARIEL BAPTISTA


SHARIEL BAPTISTA FUENTES
 
Escritora, fotógrafa y videoasta orureño-cochabambina. Publicó dos libros de cuento corto: Confesiones de esta vida, la otra y la de más allá (2009) con editorial Gente común y Humano (2010) con editorial Kipus. Participó además en Cuentos de trinchera, una colección de jóvenes cuentistas bolivianos. 
Como gestora cultural fundó y dirigió la revista cultural La Ernestina (2011-2012) y organizó eventos culturales y artísticos.

La Partida

Tenía que despedirse de su padre, tenía que, sin importar si quería hacerlo o no. Había tratado de no pensar en ello, así las cosas se sucederían más naturalmente. Saludaría a su padre, él le preguntaría si todo está bien; “Sí, todo bien” contestaría ella con la convicción de siempre; entonces hablarían del clima o tal vez de las plantas que se secan en el jardín. Y sólo al momento de despedirse, cuando su padre le hiciera la pregunta, más por cortesía que por realmente ser  importante, ella respondería “La siguiente semana no podré venir, voy a estar de viaje”;  su padre seguramente le preguntaría “Y a donde” y ella respondería sin hacer ningún énfasis “Me voy a España”. Ninguna palabra más sería necesaria. Ambos sabrían que el abrazo de despedida, podría ser el último que se dieran en la vida.

Mientras iba en el autobús, se preguntaba si su padre ya se habría enterado, las noticias vuelan, especialmente los chismes; así que era muy posible que todo el mundo ya lo hubiera asimilado, incluso más que ella misma. No sabía si sentir alivio por no tener que decirle o empezar a sentir el tedio de las preguntas que seguramente antecederían a las recomendaciones paternales para el viaje, las cuales extenderían sin mucho problema su visita en una o dos horas más del tiempo previsto. Esperaba sinceramente que no se hubiera enterado, tener que decirle ella y así no dejarle tiempo suficiente de reaccionar en su presencia.

Seguramente, si le daba la oportunidad, él trataría de disuadirla, de convencerla que no necesita irse para tener una buena vida, que aquí hay buenos chances si uno sabe buscar. Seguramente le ofrecería incluso vender la casa si era una cuestión de dinero; pero ella no estaba dispuesta a ceder, lo había decidido. Estaba tan excitada por la expectativa de una nueva vida, llena de gente nueva, de oportunidades emocionantes, que no hubiera cambiado ese viaje por ninguna cosa en el mundo. Quería empezar de cero, poder ser otra persona, hacer de cuenta que nunca fue la Marissa que es hoy, ser una mujer totalmente nueva y feliz.

Marissa vendría hoy, era el día programado tácitamente por ambos para la visita, ella siempre llegaba con un ademán de noticia inesperada y él la recibía con un gesto de sorpresa. Su hija había sido siempre muy tímida y ahora él se sentía culpable por haberla protegido demasiado en su niñez. Por eso ahora la dejaba ser, no le hacía ningún tipo de preguntas personales y generalmente no tenían mucho de qué hablar. Muchas veces la había notado aburrida en su presencia, pero el trataba siempre de buscar algún tema de conversación, habían llegado a hablar incluso, más de una vez, de las rosas secas que él no había plantado en el jardín.

Los días de visita, él lavaba los individuales y los ponía a la mesa, con un par de tazas encima; así ella no podía escapar al tecito de la tarde, y aunque se lo bebiera rápido, les daba al menos algo de tiempo para estar juntos en silencio. Hoy, media hora antes del momento en que la vería llegar detrás de sus ojos adormilados, ya tenía la mesa lista y el agua hervida, sacó el pan de la olla y lo dejó en una bolsa plástica, sobre el panero. Se sentó a esperar. (Fragmento)

30. POEMA DE JACKELINE ROJAS


JACKELINE ROJAS HEREDIA
 
 
Nació en Cochabamba. Titulada en Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad Católica San Pablo de Cochabamba. Se ha desempeñado por casi una década en el Periódico Los Tiempos. Tiene un Diplomado en Violencia de Género, Derecho de las Mujeres y Periodismo certificado – UPAL, Conexión (fondo de emancipación) y Fundación para el Periodismo. Organizó la Red Interinstitucional contra la violencia de Género en la ciudad de Potosí junto a la Cooperación suiza Intertean. Fue tallerista para la Campaña Cartas de Mujeres Bolivia, campaña sudamericana de lucha contra la Violencia del programa ConVoMujer de la Cooperación Alemana GIZ.
 
Participó en la antología de microcuentos organizada por la escritora cochabambina Gaby Vallejo Canedo con el título ¡Basta!, publicó el poemario Tinta Violeta. Y actualmente es editora del suplemento cultural La Esquina, de difusión nacional.
El Viaje
 
Hay ausencias difíciles de superar,
Voces que aún, después de apagadas,
Las escuchas
Hay dolores tan profundos
Que las lágrimas
No pueden salir
Peor, se cristalizan
Pequeñas piedritas
Que rasgan los párpados
Sueños rotos que evitas repasar,
Mejor volver…
Regreso sí,
Retorno a mi ausencia
A la rutina de mi interna soledad
 Al sueño de llegar al
Viaje final.

29. POEMA DE LILIBETH GALINDO


LILIBETH GALINDO DE GUARDIA
Nació en Cochabamba, Bolivia, el 21 de mayo de 1935. Se capacitó en el Curso de Extensión Universitaria El Arte de Versificar de la Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia, en 1987; en el Taller de Eduardo Mitre  sobre Literatura y Poesía, en el Centro Simón I Patiño de Cochabamba; y en el Taller de Blanca Wiethüchter  sobre Literatura y Poesía, en Cochabamba. Publicó los poemarios De donde vienen los sueños (2004), Y… en las tardes la imaginación (2006), Mi otoño en el Tiempo (2010), Haikus (2016).
 
Su obra figura en la Antología UNPE (Unión Nacional de Poetas y Escritores) y en el libro Basta, antología contra la violencia a la mujer de Gaby Vallejo. Es miembro de laUnión Nacional de Poetas y Escritores de Cochabamba, del Grupo Literario cuya presidenta es la Sra. Teresa Anaya de Medeiros, del Grupo Literario Las Cinco y del Club del Libro Javier del Granado.
Un viaje en el recuerdo

Camellos oro caminan
envueltos
por brillante sol
surcan los hilos
de ese mar de arena.
 
Ojos negros
tu mirar
piel canela
te vi y te empecé a amar.
 
Pasaste por mi vera
volteaste mi canoa
me hundí en mi propio mar.
 
Viví azules
doradas lunas
Mi alma se llevó
el viento al pasar.
 
Un ave cogió mis
despojos
a su nido los llevó
pico a pico a sus pequeños
mi corazón repartió.
 
Creo que fue en la
Alhambra
en el Alcázar
tal vez
ojos que fijaron
su oscuro mirar.
 
En la sombra de tus
pestañas me oculté
en la laguna de tus ojos
me miré
no me quise ahogar
me convertí en cometa
te dejé pasar .

28. POEMA DE AMANDA JAUREGUI


AMANDA JÁUREGUI
Escritora, profesora de Lenguaje y Literatura, egresada  de la Escuela Nacional de Maestros de Sucre, Ex Presidenta del Comité Departamental de Clubes del Libro – Cochabamba.
 
Presentó en el Colegio Irlandés en dos oportunidades su obra de teatro Alan el gringo y la Chola Maravillosa, inédita. Obtuvo Mención Honrosa en el Concurso Literario auspiciado por CONIF (Confederación Nacional de Instituciones femeninas) el 26 de Mayo de 1995, con su poema Madre Soltera (Maternidad heroica). Libro de Oro otorgado por el Comité Departamental de Clubes del Libro con el poema Ángelus. Publicó poemas y artículos sueltos en Los Tiempos y Opinión de 1988 a 1992. Tiene publicados tres poemarios: Pétalos y Rocío (1998), Sagitario en Otoño (2006), Alondras y Luciérnagas (2010). Vive en Cochabamba.

Ángelus
 
 
Agoniza el crepúsculo
bajo un leve tul
de ensueños irisados.
 
Los pájaros heridos
por la saeta del silencio
y la luz que agoniza,
se recogen plegando sus alas
en el ocaso del Ángelus.
 
La Naturaleza entera
eleva una plegaria
en la hora póstuma del día,
flores de corolas luminosas
cierran sus párpados
en un amén al cenit infinito.
 
“El ángel del Señor anunció a María”
un coro monjil hiere el silencio
como un preámbulo de la noche eterna.
“Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo”
sube el ahogado susurro
de virginales golondrinas solitarias.
 
El Ángelus... esa hora
en la que estampa su muerte el día
para sumir a la Natura toda
en un letal descanso:
oscuridad y modorra,
sombras, que rasgará el nuevo día.
 
Ángelus, elegía de una muerte lenta
del astro de saetas sempiternas.
El Ángelus, el Ángelus
morir un poco,
para vivir de nuevo.

(De “Sagitario en Otoño”).
 

27. POEMA DE ALEJANDRA CARRANZA



ALEJANDRA CARRANZA
 
 
Con el pseudónimo de Alejandría, esta poeta nacida en La Paz (1984) dirige la Editorial artesanal Mefistofelia, que desde el 2004 publica la revista Cien de Cien y diversos libros de autoría propia y de otros autores. Comunicadora social y Filósofa de profesión, se ha dedicado a la poesía como artesana del libro, esquivando el mismo concepto de autor y errando entre artes como la danza, el teatro y el performance.
 
Su propuesta cruza los géneros y limitaciones de las artes, siendo ella practicante de la polipoesía, como síntesis de la vivencia del arte total. Vive en Cochabamba.
Mi (,) mujer
 
Busco a una mujer
flotando translúcida artificial
fragmentada en exigencias desde antaño
 una mujer blanda impenetrable q
ue refleje la dualidad entre el nacer
y ser arcilla de quien-tocara-sucuerpo-por-primera-vez
una simple y única,
que incluya al torrente de todas
con la misma sangre rodando y muriendo hacia donde vuelve a nacer
con el vientre vasto para cuando se quiera pastar
sin ser siempre madre de tus hijos
sin atenerse a rubores ficticios en el seno
fuera de los polvos terrenos de pavimento
descansando en el trajín del vuelo cazador
que corrompa los laberintos ajenos
 sin deshabitar intimando a la libertad a ser parte de su prole
 con las manos que nunca esperan,
que van
con las manos que escalan,
que esgrimen
con las manos de mi consolación
con las manos que inscriben
con las manos que imprimen agitación.
Busco una mujer detrás de mí
le toco la espalda son el hombro
 le toco el vientre con la nuca
 le toco la cabeza con la punta de mis pies
después, respiro.
Busco en ella y a ella en mí.

26. POEMA DE AMANDA ARRIARÁN



AMANDA ARRIARÁN ARANÍBAR

 Natural de Cochabamba, abogada de profesión. Se desempeñó en distintos cargos del Poder Judicial, culminando su carrera en la judicatura con la designación de Vocal de la Corte Superior de Justicia de Cochabamba. Fue consultora del Instituto Latinoamericano de Naciones Unidas para la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente ILANUD/BOLIVIA. Directora y Docente de la Carrera de Derecho de la Universidad Católica Boliviana, Regional Cochabamba.
 
Es autora de los poemarios: Replicando al silencio, La palabra que me habita, y Signos vitales. Presidenta de la Unión Nacional de Poetas y Escritores de Cochabamba, por dos gestiones consecutivas, con poemas publicados en antologías y revistas del país.
¡Qué verde
Era mi valle!(1)
 
 
Mañana,
 
fatídico presagio
de un mundo
subyacente,
signado
por lunas
segmentadas
y abrasivas
centellas,
invadiendo
el siniestro
de mares secos
como órbitas
sin ojos
y tempestades
de pájaros
agónicos.
 
Mundo subyacente,
cripta calcinada
de seres insepultos
y perfiles difusos,
guiados
por sus sombras,
en súbita regresión
a las cavernas.
 
Mañana
sin mañanas,
apocalíptica
y vindicante
explosión
del universo;
y la muerte:
furia desatada,
cosechando
almas
en los caminos,
bajo un oscuro
cielo,
sumido en el mutismo
ante el clamor
de la orfandad
perdida.
 
Mañana,
nada más...
que espejismos
de bosques
parnasianos,
concierto de cascadas
y aves canoras,
emulando
a jubilosas voces
pequeñas,
de infantes
acudiendo prestos,
a la tierna convocatoria
materna,
para inundarse
del sabor inolvidable
del pan casero.
 
 
Mañana,
nada más...
que enajenación
de los sentidos,
al sentir
en pleno corazón,
el impacto
de las campanadas
que anunciaban
el advenimiento
de las alboradas
de pasadas vidas,
trayendo consigo
mágicos paisajes
de jocundos valles,
de recreación
permanente,
en la cambiante
policromía
de sus festivos
verdes.
 
Mañana
sin mañanas,
y el hombre
pobre vástago
de la tierra
abatida
por su inconsciencia
de siglos,
condenado
a vagar
al filo del tiempo,
con el mismo
pavor
y desconcierto
del niño
que no encuentra
ni escombros
del hogar paterno.
 
 
(1) Título de la obra
de Richard Lewellyn

25. NARRATIVA DE MELIANA RODO



Nació en Oruro. Poeta, artista plástica, narradora. De profesión Administradora de Empresas y estudios técnicos en ramas afines, comparte su tiempo entre su profesión y el arte. Autora de los libros de poesía: “Abril en sol Dormido” (2010) y “De Oro y Rubí” 2015. Sus poemas y cuentos han sido incluidos en la “Antología comentada de la poesía boliviana” del escritor Roberto Agreda Maldonado (2010), y en la antología de Escritores Unidos “Cuentos y Cuentos”, trabajo realizado por el escritor Carlos Rimassa (2011).
 
Dibujante y pintora autodidacta, ha pintado alrededor de 30 cuadros en la técnica de Pastel y Carboncillo con temática sacra y óleos con temática variada. Vive en Cochabamba.

El árbol, la piedra y el hombre rabioso

Sucedió un domingo de madrugada mientras corría, había terminado de hacer el recorrido en el lado este del parque y me disponía a hacerlo en el lado opuesto, y mientras me dirigía hacia el a trote moderado, vi a un hombre salir de una de las casas que bordean el parque, era un hombre fornido de mediana edad, mas lleno que delgado, tendría entre 30 y 35 años, y a juzgar por sus vestiduras, se lo veía saludable y hasta pensé que salía para practicar algún deporte o hacer ejercicio.

Grande fue mi sorpresa cuando observé al hombre acercarse a un árbol, cuyo tronco se encontraba dividido en dos desde la raíz, formando un arco de un ancho que permitía pasar fácilmente a una persona de perfil, y eso fue lo que precisamente hizo él, con movimientos torpes y bruscos, atravesó el árbol,  su inesperada actitud llamo mi atención y mientras me aproximaba hacia el lugar donde se desarrollaba la escena, vi que se agachaba para recoger una piedra, que por lo que pude ver, era bastante grande ya que sobrepasaba los contornos de su mano, y con toda violencia la arrojo contra el árbol, como intentando romper la piedra…o derribar el árbol.

Y  como en ese preciso instante yo iba pasando por su lado, cuando la escena quedaba detrás de mí, inmediatamente, paralizada por el susto que me provocó su actitud, volteé a mirarlo y vi que se disponía a recoger nuevamente la piedra que había arrojado contra el árbol pocos segundos atrás.

El debió ser consciente de mi presencia, sin embargo nada me dijo, sentí su mirada, la cólera del que era presa en ese momento, me hizo sentir con plena seguridad, que lanzaría la piedra hacia mí y que probablemente me diría alguna palabrota para desahogarse…mas no fue así, no dijo ni una sola palabra, su silencio fue total, fue otra de las cosas que llamaron tremendamente mi atención.

Automáticamente aceleré el paso, claro, ante tal peligro cualquiera lo haría y mientras me alejaba, me di la vuelta repetidas veces a fin de esquivar la piedra que estaba segura me lanzaría, esperaba sentir el golpe ya sea en mi cuerpo o en el piso o nuevamente contra el árbol, pero nada sucedió…

Cuando me encontraba a cierta distancia del lugar, y pude voltearme nuevamente, vi que el hombre se alejaba hacia la parte sur del parque, caminaba silencioso, hasta percibí que mi presencia le había causado cierto bochorno, caminaba a prisa, perturbado, como si estuviera fuera de sí, pero siempre en silencio, ni un solo gemido, ni una queja dejo escapar de sus labios.

La escena me dejo absorta en pánico y estupefacta, una actitud así, una reacción así…tendrían que tener una razón que las creara y lo que me preocupaba era que en el estado en el que se encontraba el hombre, podía cometer alguna torpeza por las calles.

Seguí corriendo mientras pensaba en todas estas cosas y de repente, en la otra esquina del parque, volvió a aparecer, esta vez se dirigía de sur a norte, su paso seguía siendo apresurado y se notaba que aun revoloteaba en su interior la rabia contenida…

Hasta ahora no entiendo que le pudo suceder para haber adoptado esa actitud, y al rememorar el instante aquel en el que me sentí en peligro, cuando el pánico me invadió entera porque sentí que no tenia escapatoria, y al poco tiempo, cuando oré con emoción y gratitud por haberme librado de un momento poco agradable, el suceso fue transformándose en mi mente y fue tomando una forma distinta que me causaba una sensación desconocida hasta entonces, empecé a ver las cosas desde una perspectiva diferente y claramente percibí que todo el tiempo estamos mirando en torno nuestro, siempre estamos pendientes de lo que recibiremos desde afuera, de las cosas buenas o malas que las personas nos pueden ofrecer o hacer…siempre estamos pendientes de “absorber” las cosas de afuera hacia adentro…si analizamos bien, esta perspectiva parece ser muy egoísta, es como si siempre estaríamos buscando luz externa para iluminarnos, cuidados externos para estar bien, situaciones favorables para no correr peligro, incluso, muchos de nosotros, nos esforzamos, en nombre del tan ansiado crecimiento espiritual, por aprender de las situaciones desagradables que nos rodean, pero seguimos siendo egoístas…porque en vez de pensar qué beneficio sacar de una situación así, sería noble pensar, qué ayuda podemos dar nosotros a las personas que nos rodean. (Fragmento)

24. NARRATIVA DE GABY VALLEJO


GABY VALLEJO CANEDO
 
 
Nació en Cochabamba –Bolivia, en 1941. Es Profesora de Literatura y Lenguaje. Normal Católica – Cochabamba – Bolivia y Licenciada en Ciencias de la Educación. U. M. de San Simón. Cochabamba -Bolivia. Miembro de Número de la Academia Boliviana de la Lengua. Postgrado en Literaturas Hispanoamericanas, Caro y Cuervo- Bogotá- Colombia. Pasantía en Literatura Infantil- Internationale Judengbibliotek-  Munich-Alemania. Autora de   novelas,   libros de cuentos,  ensayos y más de 15 libros de relatos para niños.
 
Su novela  Hijo de Opa, premio Nacional de Novela Erick Guttentag , fue llevada al cine con el nombre  de “Los Hermanos Cartagena”.  Presidenta por varias gestiones de la Unión Nacional de Poetas y Escritores- Bolivia. Presidenta por varias gestiones del  P.E.N.  o  la Asociación Mundial de Escritores –  Filial Bolivia. Expositora, panelista, conferencista en varios Congresos Internacionales de la IBBY de la Asociación Latinoamericana de lectura – IRA- ILA, del PEN Internacional, del PIALI  o Programa de Acercamiento a la Literatura Infantil. Obtuvo el Premio  Nacional de Novela  en Bolivia Erich Guttentag, Premio Internacional a la Promoción de Lectura por las Bibliotecas Hermanas:  Thuruchapitas – Apalaches, en Bolonia Italia – 2003 y  otros premios nacionales e internacionales. Co-compiladora de la antología Escritoras Cochabambinas, 2018. Su obra aparece también en Escritoras Contemporáneas Bolivianas, 2019.
 

Reunión familiar

-¿Dónde  estabas Arminda? Tu nieta está golpeada, inerte, sobre la cama.

-Lo he sentido, lo  he sentido toda la noche. Era como si me dieran los golpes a mí. Me he estremecido recordando la paliza que José Miguel me dio una vez.

Se deslizaron las dos, raudas, hechas suspiros hacia la ciudad y a la casa de Cecilia.

Allí ya estaba la nieta Miriam, llorando por la cara huinchada y amoratada de Cecilia que dormía.

-La ha querido matar – fue el saludo- está anestesiada. Le han puestos calmantes  y sedantes para que no sufra tanto. Vean sus piernas.

Arminda levantó la falda. El castigo: los pies marcados a fuetazos.

-Los calmantes no duran más que unas horas  – dijo la tía Concepción  y continuó – El dolor del cuerpo y del alma juntos, duran días, meses, años….si lo sabré yo – Su voz se expandía tristemente como silbando apenas las palabras.

-¿Qué hizo? – Inquirió la abuela

-Cualquier cosa. Ir con sus amigas a la calle. Buscar trabajo. Rebelarse. No cocinar. Tener un amante. ¡Cualquier cosa para salir al mundo! – contestó Miriam enfurecida, casi gritando.

-Dices esas cosas porque eres soltera y con deseos pecaminosos. Ninguna mujer que se respete tendría que hablar así.

-Abuela Arminda, has venido hasta aquí porque una fuerza te ha obligado. Y esa fuerza es la rabia no la compasión.

Cecilia se quejó piel adentro, como si el alma estuviera cicatrizándose con las heridas de sangre y lágrimas de sus visitantes. Se escurrió una gota hasta la almohada. Ninguna habló.

-¡Qué joder! – continuó Miriam – ustedes vienen hasta aquí a discutir delante de ella, en vez de aliviarla.

Las mujeres del clan bajaron  la cabeza y oscurecieron sus insondables pupilas. El tiempo, las jalaban desde adentro, secretamente, hacia el pasado.

– Tienes razón –habló entonces la tía Concepción. Hemos venido a ayudarla. Pasemos la energía de los dedos sobre sus heridas. Nos necesita tanto.

– ¿Qué hiciste niña? ¿Qué hiciste?- dijo la abuela Arminda.

-Ningún hombre debía utilizar su tamaño y su fuerza para dañar así a una mujer- continuó la tía Concepción, muy lentamente, como si hablara para ella sola.

– Pero dejaste que el tío Teodosio te pegara muchas veces – saltó Miriam.

-¡Calla hija! Tú no sabes lo que pueden los hombres. Tú no has tenido un hombre en tu cama ni has tenido un hombre acercándose con sus ojos encendidos para pegarte.

– Quizá por eso fue mejor que me retirara del mundo.

-Pasa tus dedos sobre su frente. ¡Anda! Y no quieras alterar el orden del mundo.

Leves, hechas dolor, envueltas en tenues sombras ingresaron en la habitación la bisabuela Elvira y la madre de Cecilia.

-¡Hija, estás tan mal! ¿Cómo pudo ser esto? Sus dedos temblorosos quisieron acercarse a los negros bordes de piel herida, pero se detuvieron más temblorosos aún.

La bisabuela, casi transparente, observaba aterida, detrás de todas, los párpados  sanguinolentos en el rostro golpeado de Cecilia  y los pies castigados.

-Hablemos todas juntas para aliviarla- propuso la tía Concepción

-Sí, es cierto, Nuestras palabras juntas tienen fuerza.

-Digámosle que así siempre es el destino de las mujeres y que hay qua aprender a soportarlo – dijo la madre.

-¡Nooo! – gritó Miriam – ¡NO  ES  POSIBLE  QUE  APOYEMOS  ESTA  INIQUIDAD!

La bisabuela, la abuela Arminda, la tía Concepción y la madre callaron. Miraron desconcertadas a Miriam. Ella se plantó con una energía, secretamente guardada durante los 24 años de su vida y dijo – En el fondo de cada una de ustedes vive la rabia por esta iniquidad. Todas ustedes recibieron más de una golpiza ¿Cómo soportaron esos días? ¿Quién se dio cuenta que existían golpeadas?……Nadie….¿Quién las estimuló a rebelarse, a denunciar al energúmeno, a abandonarle ?….Nadie …¿Quién supo que para ustedes fueron horas y días de amargura y vergüenza?….Nadie…¿Cuántos días se escondieron poniendo ungüentos y cremas sobre la piel del rostro, del cuerpo, de los pies, del alma?…¿Pueden decirlo?

Miriam prosiguió – ¿Y no recibieron luego, al hombre en la cama, silenciosas, silenciadas? ¿No entendieron a partir de entonces que los golpes podrían repetirse cuantas veces él quisiera porque ustedes callaban y cargaban el destino de ser mujer?… ¿Y quieren que esto siga? (Fragmento)

23. POEMA DE MARÍA LUISA RENDON


MARIA LUISA RENDÓN VALLEJOS
 
 
Nació en 1960 en Asunción (Paraguay), en el exilio político de su padre. Sus estudios secundarios culminó en el Colegio Santa Ana de la ciudad de Oruro. Estudió piano en el Conservatorio María Luisa Luzio y danza en Estudio de Danza Contemporánea con Melo Tomsich. De profesión odontóloga, con Post-grado en la Universidad de Loyola – Chicago U. S. A. Es docente en la Facultad de Odontología de la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba.
 
Según Carlos Rimassa Rendón es una Poeta de la soledad y la nostalgia con una sensitiva acentuación espiritual bordeando inquietudes metafísicas con emociones despojadas de temporalidades. Obra poética Huellas (1998), Usted (2000), Revelaciones (2003), Contrasilencio (2007), De rompiente agua (2011). Vive en Cochabamba.
Como la espuma
 
            Como la espuma crece
            la tarde ancha
            celebrado esplendor
            la luz:  en su deslumbramiento.
            La respiración conspira
            la humedad de esta lluvia
            sin  prisa vaciándose para ser
            por primera vez y para siempre.
            Perseverancia del aire
            en complicidad de las voces
            sumergiendo el solo tiempo
            juegos sin tiempo.
            Atrapada y dispersa
            busca el centro
            hacia dentro abraza
            su sola transparencia
            Vulnerable y delicada
            alta en su orilla
            en su propio círculo,
            hueco y matriz.
            Por encima del latido
            por debajo sumergida
            juega en lo breve
            antes que la palabra.
            En silencio se hace cuerpo,
            súbita actitud abierta
                        para que ocurra
                        para ser estimada
                        para que crezca
                        para que estalle!
                        -como si uno y la espuma fuese uno.
 
(Revelaciones)

22. POEMAS DE VILMA TAPIA ANAYA


VILMA TAPIA ANAYA
 
 
Nació en La Paz en 1960. Reside en Cochabamba desde los años 1980. Es autora de los libros de poesía Del deseo y de la rosa (1992); Corazones de terca escama (1995); Oh estaciones, oh castillos (1999); Luciérnagas del fondo (2003); La fiesta de mi boda (2006); El agua más cercana (2008); Mi fuego tus dos manos (2012); Árbol, memoria y anunciación (2013) y La hierba es un niño (2015); en prosa publicó Fábulas íntimas y otros atavíos (2011). Escribió varios artículos de crítica literaria. Junto a Gary Daher y Álvaro Antezana fue fundadora y editora del suplemento de literatura El pabellón del vacío. Poemas suyos han sido incluidos en importantes antologías de poesía iberoamericana y algunos de ellos fueron traducidos al alemán, al francés, al inglés, al italiano y al rumano.
 
Ha coordinado y editado los libros: Migración e identidad. Reorganizaciones, adopciones y adaptaciones territoriales en un mundo abierto (2008) y Pido la palabra. Un periodismo cultural para una práctica intercultural (2013). Es autora del estudio introductorio de Poesía completa de Roberto Echazú Navajas, editado por la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia.
Yo suplicante
                         a Paul Celan
 
de la mañana
ofrecías
tu pétalo más leve
un poco desprendido
ya de ti
 
del final de la mañana
traías
la desnuda concentración
de la tristeza
 
en la respiración del día
íntegro cumpliste
tu sol verde
 
tu verde sombra
 
todas las horas
pueden ser la hora
 
Hábla
Me
 
 
 
 
En el jardín
 
Espumea la savia
las hojas del gomero
brillan
 
a lo Abierto
se abren
 
                                      Cada punta de rama
erguida
se expone   
 
                                      imita
                                      el gesto compacto
 
                                      un dedo medieval
                                      extasiado
 
                                      nos persuade
 

21. POEMA DE BLANCA GARNICA


BLANCA GARNICA
 
Blanca Garnica nació en Cochabamba. Profesora de Literatura y Lenguaje. Egresada de la Normal Católica Sede Sapientiae de Cochabamba. Escribe poesía. Editó varios poemarios. Su libro Alfileres de plata,  traducido al francés e inglés. Comenzó su actividad artística como actriz en el taller de teatro de Cochabamba, junto con personalidades como Antonio Mitre, Luis Huáscar Antezana y Manolo Molina. Dirigió el PEN Club Internacional en Cochabamba. Muchos de sus poemas figuran en antologías, revistas y diarios del país e internacionales.
 
 Ha publicado los poemarios: La vocal de la higuera (1986), La razón del musgo (1986), Retama y lombriz (1986), De la tierra y de las preguntas (1992), Vástago del sol (1993), Siempre el amor (1993),Alfileres de plata/ Epingles en argent (2000), Rasguño del silencio (2004), El reloj anda descalzo (2005) y La luz de la memoria (2009). Su libro Alfileres de plata (2000), fue traducido al francés e inglés francés y recibió un reconocimiento en París. Vive en Cochabamba.
 
Los niños de Siria
 
Dónde busco
la puerta
dónde
a mi madre
 
Borraron
mi sonrisa
dentro un abrazo
 
Los fusiles cantaban
con dinosaurios
rojos
 
Dónde busco
la puerta
dónde
a mi madre
 
Vacas secas
de leche
dejaron el establo
 
Hambre de techo
hambre de colchón
mis huesos
 
Dónde busco
la puerta
dónde
a mi madre
 
Degollaron juguetes
y quemaron el pan
de mis rincones
 
Negro el silencio
y negro, negro
el miedo.

20. POEMA DE GALIA YAKSIC


GALIA YAKSIC
 
 
Nació en Oruro, Bolivia, 1971) y se mudó a Cochabamba en 1974. Es comunicadora, escritora, danta-autora y docente. Estudio musica (Inst. Laredo, Cbba-Bolivia), comunicacion social (UCB, La Paz – Bolivia) y lenguas y literatura europea en Cambridge (Inglaterra) ademas de filosofia oriental (Centro de Altos Estudios Vedas, Estocolmo – Suecia). Ha sido co-fundadora de grupos lterarios (Tragaluz, 1994, Cabellos Largos, 1998) y presentado conciertos en Bolivia y Suecia, publicando paralelamente su trabajo en narrativa y poesia.
 
Sus articulos y ensayos han sido publicados en medios nacionales e internacionales y varios ejemplos de su obra son parte de antologias literarias en Estados Unidos, Bolivia, Croacia y Suecia. Radica en Bolivia y Suecia, trabaja como docente universitaria (comunicacion, literatura y lenguas) y prepara su tesis doctoral Retratos de la Mujer en la Literatura Clasica de la India. Vive en Cochabamba.
 
no roble
ni tilo
para siempre abrazados
 
no ancianos juntos
ni adultos acariciados
 
solo un no
o varios
 
como amerita
la consciencia
de avestruz moderna:
mi celular
mi pantalla
mis mensajes
mis secretos
mi vida
que en realidad no tengo
 
el amor que no sé dar
 
porque no puedo
amar a nadie más
excepto al
espejo
 
ese eslabón siempre perdido
 
miedo
tras miedo
 
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19. NARRATIVA DE GEORGETTE CANEDO


GEORGETTE CANEDO DE CAMACHO
Es Miembro de la Academia Boliviana de la Lengua, correspondiente de la Real Española. Estudió Literatura y Lingüística en las Universidades de San Marcos y Pontificia Universidad Católica de Lima – Perú, y cursos de Postgrado en New York University y MolloyCollege (USA).
Ha recibido importantes distinciones internacionales, entre ellas, el Premio UNICEF a la Personalidad del Año 1997 en Nueva York; y de la Academia Internacional de Cultura Brasiliense al Mérito Literario, Brasilia 2005. Fundó el Centro de Cultura SummaArtis, el año 1987 en la Ciudad de La Paz.
Ha publicado poemarios, novelas y ensayos sobre diversos temas. Sus libros fueron presentados en Bolivia, Estados Unidos, Brasil, Perú, Chile y otros centros literarios.

EL ANTICUARISTA

No es que al señor Lucas no le gustara su oficio. Al contrario, se pasaba todo el día y gran parte de la noche remendando objetos que seguramente conocían lejanos y arcanos secretos de tan antiguos que eran. Secretos enigmas y pasiones de sus dueños y de los antiguos dueños e sus actuales dueños. Así resultaba imposible calcular las generaciones que, con seguridad, amaron o, por lo menos, decoraron su vivir, atribuyéndolo a estos objetos ¡quién sabe qué proféticos dones!

Con estas reliquias del lujo, refinamiento y demostración además de posición de clase social, surgía la urgente necesidad de crear abolengos e ilustres estirpes, lo cual inducía, a sus actuales propietarios –la mayoría de ellos con un frondosísimo árbol genealógico de sobornos y descoloridas melifluas o aburridas vidas, tal vez de iniquidades– a rodearse de estos objetos heredados (¿quién duda…?) de las abuelas y ¿por qué no…?, también de las abuelas de las abuelas de las abuelas y así, como si nadie se fijara en el asunto, éste se transformaba en un cuento sin fin…

Como la maledicencia está siempre lista, tal como la culebra más venenosa ansiosa de depositar su esponjado veneno en carne humana, así, los comentarios sobre las indecentes fortunas se expandían, como ese pastoso moho, que cubre las mas resistentes superficies sin remedio alguno.

¡Cuántas veces! estos trastos, despojos del pasado eran compuestos por el señor Lucas, quien emulaba en su quehacer con los más famosos restauradores de la historia (salvando las distancias, claro), con seguridad necesitaban ráfagas vivas de regeneración, ya que estos artefactos del decoro y la ostentación durmieron su desamparo y soledad en obscuros y fríos depósitos de cosas inservibles, sin tener jamás, la certeza de ser recuperados.

De ahí la importancia del señor Lucas: devolverles su antiguo esplendor, su magna significación, para mayor gloria de sus actuales y recién llegados poseedores.

El señor Lucas desgañitaba sus cansados ojos en su taller que, a la vez, servía de tienda y de anticuario. Debido al recargado trabajo y a la demanda cada vez más creciente de arreglos y composturas, instaló detrás de este primer taller, otro espacios, amplio, sin ventilación aunque con bastante luz proveniente de un techo transparente. En este lugar unos hombres, hundidos con resignación en su inexorable destino, copiaban con extremada minuciosidad, cuadros de estilo europeo, así como de los más grandes pintores de nuestro propio pasado. (Fragmento)

18. POEMA DE NORAH ZAPATA PRILL


NORAH ZAPATA-PRILL
Nació en Cochabamba en 1946. Su nombre es  Norah Talía Zapata Parrilla. Tiene  nacionalidad boliviana/suiza desde 2009. Es Profesora de castellano y literatura por la Normal Superior Católica “Sedes Sapientiae”, con estudios de post-grado en Lengua y Literatura Española en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, 1972. Diploma de Directora de Establecimientos Médico-Sociales, ASFORI, Lausanne-Suiza, 1983. Es Co-fundadora de la Fondation Donatella Mauri, Establecimientio médico-social para ancianos que sufren de demencias, Romanel-sur-Lausanne/SUIZA el 2009 , Vice-presidenta de su Consejo de fundación y directora de un periódico trimestral dedicado a temas psicogeriátricos: “Saisons & Sens”. Presidenta y fundadora de la Asociación Casa de la poesía EL CACTUS, 2018 en Ostuni-Italia. Ha participado de múltiples invitaciones a Congresos, Festivales, Encuentros internacionales de poesía. Reside en Suiza.
Obtuvo el Primer Gran Premio “Franz Tamayo”, Honorable Alcaldía Municipal, La Paz- Bolivia, 1973. Primero y 2do. Premio “Franz Tamayo”, La Paz Bolivia, 1977.  Premio Especial de los Derechos Humanos en homenaje al 70 Aniversario de la muerte de Anna Frank, Academia Italia en el Arte del Mundo, Lecce-Italia, 2015. Ha publicado  
De Las Estrellas y El Silencio, Ediciones de la Casa Municipal de la Cultura “Franz Tamayo”, La Paz-Bolivia, 1975; Géminis en Invierno, Editorial Casa Municipal de la Cultura “Franz Tamayo” Biblioteca Paceña-Nueva Serie, La Paz-Bolivia, 1977; Diálogo en el Acuario, Ediciones Casa De Los Pueblos, Cochabamba-Bolivia, 1985; Fascinación del Fuego, Ediciones SIGNO, La Paz-Bolivia, 1985; Antología/Anthologie, LiterAturForum, Viena-Austria, 2008; Capriccio Umano, Edizione Gattomerlino, Roma-Italia, 2014.
No están muertos todos los hombres que han muerto
 
A René Bascopé
 
No es la caída del sol quien sangra en la altipampa
Sino
Las amapolas que han crecido
Sin el abrazo pródigo de los trigos
El pan
Es una luna rota que se esconde
Haciendo temblar los labios de los hombres
Alguien apaga el cirio y se infiltra el miedo
Por las rendijas de chozas
Por qué ha de ser tan frío el mundo
Este frío que acuchilla las narices mojadas de los niños ?
Por qué ha de tragar su moco el hombre ?
No tienen manta nuestros hijos
Y esta noche
Junio
Va ha congelar sus sueños
Alcánzame tus manos
Frota las piedras de mis ojos
Enciende mis cabellos en el fogón sin leña de las bocas
Calienta el mate en mis axilas
Exprímeme los senos
Vamos a hacer un ponche con el alcohol amargo del sudor que Lloramos
Mis solas manos
Se fatigan.

17. POEMA DE JUDITH USTARIZ


JUDITH USTÁRIZ ARANDIA
 
Nació en Cochabamba. Poeta. Entre sus actividades están la Docencia, Radio, Teatro, Cine y Declamación. Directora de ciclo Secundario, Profesora de Literatura y Lenguaje, con Postgrado en la Universidad de Chile (Santiago): En torno al Arte y la experiencia Estética. Miembro de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Cochabamba;  PEN Internacional, Filial Bolivia; Unión de Poetas y Escritores; Foro Cultural de Cochabamba y otros. Su Obra, la mayor parte inédita: Del Tiempo en la Memoria, La Lira en la Llovizna, Un Sonido en el Silencio, Sinfonía Luz de Luna, Cuartetos y Bemoles, y otros.
Sus últimas publicaciones son Sintonía del Alma, poemario y audio-Libro del mismo nombre, con versos en castellano, francés, inglés y quechua, acompañados de música y canto. Sus textos aparecen en Antología de la UNPE, Cochabamba 2009; Antología de Cuentos  Basta, de la Fundación Iberoamericana del PEN Internacional y el Comité de Escritoras del PEN. Bolivia; Antología de la UNPE, Cbba. 2015. Antología Centenario de la Gesta Bárbara – Cincuentenario de la UNPE, Cochabamba.
Haikus
 
Niebla llovizna
se oscurece la vida
me cala el alma.
 
*
 
Aclara la luna
tu piel amortajada
danza la parca.
 
*
 
En el desierto
Solo una gota de agua
Disipa la sed.
 
*
 
Busco un poema
En los sueños del alma
Solo hay silencio.
 

16. NARRATIVA DE GIANCARLA DE QUIROGA


GIANCARLA  ZABALAGA DE QUIROGA
 
Nació en Roma, Italia, de nacionalidad boliviana  e italiana por línea materna. Licenciada en Filosofía por Universidad Católica Boliviana. Fue docente  de Redacción e Investigación documental, Universidad Mayor de San Simón.   Docente en universidades y y administrativa en la H. Municipalidad  y  la Prefectura  de Cochabamba. Columnista de Presencia. Desempeñó la función de Cónsul Honorario de Francia en Cochabamba, 2000-2004. Vive en Cochabamba.
Ganó varios premios y menciones, entre ellos el Premio Único en el Concurso Nacional de Novela Marcelo Quiroga  Santa Cruz con La noche de la fiesta (2008). Desvelos   Oruro, 1984; De angustias e ilusiones Cochabamba, 1989; La flor de La Candelaria La Paz, 1980; Celebración  Premio Único Concurso Nacional de Cuento Matutino  Presencia, 1993. Ha publicado  un estudio de la novela de Marcelo Quiroga Santa  Cruz Los mundos de Los Deshabitados; La discriminación de la mujer en los textos escolares de lectura; Una habitación propia en Saint-Nazaire (Tr. Colette Le Goff) ; Cuentos para un amigo con gripe; Niños, niñas y mascotas; De amores y otros cuentos, además de artículos publicados en suplemento Nosotras, y Economía y Sociedad  del Periódico Opinión, Presencia Literaria y Signo.

El tren de la tarde

         Ramón Gutiérrez no podía creer que su hija no pensara en nada mientras bordaba y, como en otras ocasiones, le preguntó:

  • Rosalía, ¿qué estás pensando?
  • Nunca pienso- respondió ella con  expresión ausente.

      Al padre le atormentaba la sospecha que la muchacha fuera retardada mental. Había  esperado con mucha ilusión tener un vástago varón que perpetuase su apellido y heredara la estancia, pero Rosa de Lima Alba, su esposa, solo le dio esa hija escuálida y sietemesina  que ni siquiera lloró al nacer, después de lo cual murió de fiebre puerperal, no sin antes haber arrancado a su cónyuge  el juramento de que nunca volvería a casarse.

            El año de la sequía, cuando la niña nació amoratada y con la carita arrugada, a nadie le llamó la atención, pero cuando la mantuvo así en la niñez  y en la adolescencia, su padre supo que su hija estaba condenada a una  irremediable soltería.

            Cuando llegó a la edad de merecer, Rosalía no mereció ningún pretendiente ni manifestó interés por tenerlo, entonces su progenitor, preocupado por su carencia de encantos,  por su actitud de ausencia y por las manchas pardas que empezaron a cubrir sus manos  por falta de amor, le buscó marido.

            El elegido fue Roque Suárez, hombre tosco y sin fortuna, dueño de una estancia vecina improductiva y de una vieja casona  que estaba en completa ruina. Gutiérrez le previno: su hija siempre estaba en la luna, pero en cambio era muy obediente y bordaba primorosamente. Además, para alentarlo, le comunicó que cuando naciera su primer nieto – tenía que ser varón, por supuesto, y se llamaría Gutiérrez, él se encargaría de convencer al cura de que lo bautizara así, con un  importante donativo- se consolidaría la sociedad ganadera entre ellos.

            Roque ya lo sabía, de acuerdo con versiones benévolas, Rosalía era desmemoriada, pero inofensiva; según otras, era completamente idiota, pero la oferta era tentadora, pasó por alto tal inconveniente  y aceptó la propuesta como una transacción comercial.

Gutiérrez comunicó la noticia a Rosalía y cuando le presentó a su prometido, ella ni siquiera le dirigió una mirada, solo contestó a su padre, según solía  hacer:  “Como usted mande”. El pretendiente  observó  a la muchacha que parecía una anciana, la encontró desabrida, pero no podía permitirse el lujo de ser muy exigente… Comenzó a frecuentar la casa,  conversaba con su futuro suegro sobre  asuntos de la  estancia, y nunca estuvo a solas con su novia, tampoco lo intentó, por cierto, ya que no despertaba en él el más mínimo deseo.

            Rosalía no pensó objetar la orden paterna, primero porque no pensaba, y  en segundo   lugar porque estaba tan acostumbrada a  la sumisión y a la obediencia, que no se le pasó por la mente abandonar ese hábito practicado toda su vida.

            Su padre la llevó al pueblo para hacer las compras para la boda, pero como a ella todo le resultaba indiferente, él eligió el ajuar y el traje de novia. La muchacha pidió solamente ir a la estación, y a pesar de no esperar ninguna visita, Gutiérrez le dio gusto, encontrando en ese extraño pedido, un insospechado síntoma de interés por la  vida.

            Cuando llegó el tren de la tarde, Rosalía miró el convoy con expresión soñadora, y cuando desapareció tras una curva del camino, esbozó una mueca de llanto  que su padre consideró saludable, porque su hija, además de no pensar, tampoco reía ni lloraba. (Fragmento)

15. POEMA DE CLAUDIA AGUILAR




CLAUDIA LESLIE AGUILAR se autodefine escribidora. Nació en Cochabamba, el 24 de marzo de 1972. Abogada, poeta y cuentista. Publicó el poemario Luces y sombras de mi arcoíris literario (2014), Más allá de lo visible (2016), cuentos paranormales basados en la vida real. Forma parte del poemario “II Volumen antológico en Homenaje a Mario Benedetti” (2017), Ediciones Cerezo – España).
 
Entre sus proyectos literarios actuales están concluir con la impresión de Son puro cuento (Género infantil) y su novela El apocalipsis prometido (Realismo mágico). Dirige la Revista televisiva y el programa cultural radial Entre letras,  en canal 27 y Radio Saturno 90.7 (Trinidad – Beni). Incursiona poco a poco en los cuentos del género erótico  y de terror.  Blog literario: clales.blogspot.com. Vive en Trinidad.
Silencio andino
 
Allí donde camina el silencio andino
y huelen los rincones a soledad y nostalgia.
 
Donde se esconde la luna entre las estrellas
y donde rinde el mismísimo silencio homenaje
al cielo más oscuro.
 
Dónde camina el zorro solitario y astuto en busca de comida,
donde posa serio y altivo en las fotos para los curiosos turistas
y consigue cómodamente su almuerzo,
sentado.
 
 Donde baila la vicuña hembra en manada
liderada por un solo macho,
allí donde golpea este a su rival en busca de su poderío señorial
luchando por su manada doce horas continuas.
 
Dónde camina el viento andino,
lúgubre y quejumbroso,
y se tejen historias de pumas hembras y machos,
de hombres y mujeres desnudos (as) para salvar sus vidas
ante el ataque de los felinos.
 
Donde emerge el volcán Tunupa,
sonrojándose y elevándose al amanecer para ser visto en su mayor esplendor,
admirando desde lo alto y de lejos la belleza
de las lagunas verde y colorada.
 
Dónde camina el viento andino suave y pausado,
casi cansado,
donde huele a tiempos perdidos,
donde se avivan y entumecen los recuerdos.
 
Es justo allí…
donde un día quiero regresar
y escribir los versos más tristes y desolados
que la inspiración pueda soportar e imaginar.
 
Allí quiero cantarle tristemente al silencio,
besar dulcemente mis nostalgias,
y abrigar acurrucando todos mis recuerdos
hasta que sobrevivan al tiempo.
 
O abandonarme sola en manos de la inspiración más desolada,
dejar volar mis recuerdos hacia la noche más oscura y triste
hasta que mueran de nostalgia
uno a uno…
entumecidos por el más implacable frío.

14. NARRATIVA DE ANGÉLICA GUZMÁN REQUE

Nació en Cochabamba, reside en Santa Cruz de la Sierra donde se ha realizado en el trabajo como docente en el área de Lengua y Literatura en distintos establecimientos secundarios, universitarios y escuela normal en la formación de maestros de la ciudad y el país. Licenciada en psicopedagogía en la Universidad Gabriel René Moreno. Diplomado en Educación Superior. Escritura creativa de la Universidad de Colombia.

Es miembro y directiva de la Sociedad Cruceña de Escritores, del PEN internacional, Comité Nacional de Literatura Infantil Juvenil CONALIJ. Además de participar en numerosas Antologías y editar estudios de investigación sobre autores y literatura cruceña, publicó: Alas Azules, Doña Cuellos y su Jirafitis, La Ratita Diligente, El Dragón de fuego, Nuevas leyendas cruceñas, Voces de la Naturaleza, Un juguete abandonado, Milagro de Amor. Novelas cortas: El Niño de Miel, Aventuras fantásticas, y Mateo.

El árbol de los gallitos

(el ceibo)

Dicen que cuando todavía el hombre y la mujer vivían a merced de  las lluvias y el viento los pueblos moraban en el interior de las cuevas, allí donde los animales salvajes no podían hacer, de ellos, su alimento. Cuando todavía las aguas anegaban los campos y los ríos se desbordaban buscando senderos por dónde avanzar en su largo y caprichoso recorrido.

Dicen que las familias vivían en constante temor porque no tenían seguridad y luchaban contra toda clase de animales, casi siempre feroces y salvajes que buscaban alimento. Por donde las personas deambulaban había maleza enmarañada, por lo que se sorteaba peligrosos caminos y animales ponzoñosos. Las crecidas de ríos turbulentos se desbordaban arrastrando las aguas de lluvias torrenciales que solía precipitarse por todos esos parajes.

Dicen que los niños vivían más en lo alto de los árboles porque sabían que allí se beneficiaban con la seguridad y podían esconderse de la ferocidad y el hambre de los animales. Muchas familias optaron por hacer sus precarias viviendas en lo alto de los corpulentos árboles que crecían en los bosques todavía vírgenes de aquellas regiones.

Fue entre medio del follaje de un corpulento árbol que se organizaron los primeros clanes, porque había que cuidar, de noche y de día, por la seguridad de aquellas primeras viviendas y de sus habitantes. Se dice que fueron los niños quienes aprendieron a cuidar mejor sus moradas; allí aprendieron a  organizarse, seleccionando a sus propias autoridades o jefes de grupo.

Los más grandecitos hacían de guardianes y se turnaban por horas, lo mismo en el día, que por las noches. En cambio las mujercitas, por ser más débiles y menos ágiles, se quedaban en el interior o salían de las casas para avistar si alguien se aproximaba a sus predios. Se convirtieron en las mejores guías y guardianas, por eso mismo, una de ellas, la más lista, fue nombrada la preferida, una especie de princesa, a la que debían obedecer todos ellos. La llamaron Yacamí, y le rendían culto de diversas maneras. Era la más visitada y consultada, hasta ella llegaban los otros jóvenes y niños llevándole toda clase de flores y frutas que recogían de los alrededores. Se dice que tenía la piel sonrosada, los labios rojos y los cabellos crespos, que formaba una especie de cresta singular, en la cabeza. Creían que provenía de la magia de algún ave hecha mujer, por eso mismo la llamaron así.

Se cuenta que, al paso del tiempo, aquellos niños que jugaban juntos, que reían y se hacían bromas, muy pronto crecieron y se hicieron mayores. Apareció el interés de los unos por  los otros. Los varones sentían atracción por las mujeres, y viceversa. Como era de esperar, Yacamí se convirtió en una bella mujer. No era un solo varón el que la miraba con interés, sino varios. La acosaban de tal manera que, ella, débil y delicada, no sabía qué hacer. Hasta que decidió no corresponder a ninguno de ellos. Con el tiempo despertó la rabia y el rencor de cada uno de esos jovencitos que no comprendieron su actitud esquiva sí, pero por amor a todos ellos. Decidieron vengar el rechazo y tramaron el más cruel de los castigos. La quemarían viva.“Sí”, dijeron todos ellos, que cegados por el desdén no se permitieron razonar un solo instante de lo contrario.

-Sí – dijo el más grandecito-. Yacamí debe saber que nadie se burla de la pasión de un varón. El sentimiento es sagrado y ella ya debía haberse decidido por un cortejo.

-Así es -respondió otro¾. Debe morir en la hoguera y que todo su cuerpo arda, para que sepa el significado del ardor de una pasión, del calor de un sentimiento.

Sí…, sí…, sí… – dijeron los demás¾.Debe desaparecer de nuestro reino porque contamina con su desprecio todo nuestro inmenso amor. (Fragmento).

13. NARRATIVA DE ROSSEMARIE CABALLERO



ROSSEMARIE CABALLERO VEGA
 
 
Nació en Cochabamba.  Escritora y ajedrecista. Docente de Lenguas y Literatura. Ciudadana meritoria de Tiquipaya por la Alcaldía municipal. Residió en Madrid, Santa Cruz, Tarija y en Buenos Aires Co/conduce el programa radial sobre literatura A Cierta Hora. En 2006 ganó el premio departamental de cuento Comteco, con Enigmas de la esfinge; finalista en el Concurso nacional de cuento Adela Zamudio en 2008 y fue seleccioanada por  Ediciones Jota de Potosí, para la Colección de poesía (2015) y narrativa (2017) del Bicentenario.
 
Su obra aparece en Diccionario de la literatura boliviana (Cochabamba, 2010), Diccionario de novelistas bolivianas (La Paz, 2013), Escritores en Cochabamba el último año del Siglo (Cochabamba, 1999), Hermanando (Santiago de Chile, 2004), En el envés de la luna (Ourense, España, 2010), Poesía amazónica Los tres cielos (Santa Cruz, 2015), Más de cien escritores bolivianos (Cochabamba, 2017), Cuentos extraordinarios de Bolivia (La Paz, 2017), Erótica (La Paz, 2017), Antologia Iberoamericaa de microcuento (Santa Cruz, 2018) y Antología de narrativa Tahiel (Buenos Aires, 2018). Juego de Trenzas (2018), Ni aguja Ni reloj (2019), Editorial Ruinas Circulares de Argentina. Autora del Proyecto EC-B, con las antologías Escritoras Cochabambinas, 2018; Escritoras Cruceñas, 2019; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, 2019. Vive en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Tengo tu cuento

Y te piden que escribas un cuento, no sabes qué escribir, tampoco logras empezar porque siempre que quieres armarlo, entre chirridos de puertas aparece el hámster ese como un torbellino azul.

La maestra dice que en general hay que suprimir  todo aquello que esté demás a la economía y la eficacia,  se cree el dogma de que hay que recortar –recortar- recortar… y pasa la tijera  por tu cola, sí, por tu cola para que te duela. El  hámster da un chillido que estremece al vecino, pero la maestra insiste en que el cuento hay que cortarlo, y procede a afilar las tijeras, así, mira, así no dolerá mucho, dice mucho con intención porque de doler te va a doler; y saca el filo; obvio, piensas en Helene y sus tijeras y le dices amenazante que salga de la habitación pero ella sigue detrás, no hace caso. “Esta vez no te me escapas ni el hámster de mierda”, le repites; pero no es escapar lo que Helene pretende ni hacer esfuerzo, sino seguir importunando y dale, te dice que estás enfermo, que sufres de violencia  pero tú justificas con que te está evadiendo y la persigues,  ella jadea como un pequeño monstruo que, ainda, sigue con su hilera de verborrea afilada.

El chirrido se hace portazo cuando te dice que de niña le abrieron la nariz y otras cosas que no se acuerda con claridad, aunque vos sabes que sí, se acuerda, porque te lo contó antes; que hay por ahí abusadores y vos no le crees, la persigues, quieres atraparla, la golpeas. Tiene las tijeras  y  las atenaza contra tus manos que empiezan a sangrar. Y que las catálisis no estén demás, entonces no pueden quedar como cabo suelto e intentas cerrar  la historia, pero no encuentras una función. Una función sería estrangularla como Ilia Ehremburg a su mujer y crees que lo que natura no da Salamanca no presta,  por eso no llegas a armar un buen cuento. Ella lo hace, la maestra consigue el molde perfecto, final imprevisto. Vos apenas encuentras una información y la escribes de manera lineal, se la envías. A vuelta de correo recibes una nota “Para eso, (mejor) te  pones a leer el diario”. Compras el diario, buscas: Helene en el corredor de una casa. Lo reportan en la crónica, presumen asfixia mecánica, ciruelas moradas en sus ojos, un hámster asustado, tijeras y de más, chorritos de tu sangre  en su ropa.

Del libro Juego de Trenzas (2018)

12. POEMA DE JANINA CAMACHO



JANINA CAMACHO CAMARGO
 
 
Nació en Cochabamba, Bolivia. Poeta, artista, escritora de poesía experimental, poesía visual, expositora de instalación arte y aprendiz de socióloga. Su formación poética comienza el año 2005, publica su primer libro de poemas titulado Los Abismados Seres, con la editorial Gente Común. En 2010 se publica la obra poética La Cruel Inventora de los desvaríos, y en 2013 El Círculo de los Navegantes. Estas tres obras se publicaron como libro impreso con la Editorial Gente Común y bajo el sello de la Editorial 3600.
 
Ha participado de varias antologías poéticas, festivales de poesía nacionales e internacionales, publicando el 2017 una selección de poemas del libro “Astro enardecido” en Santiago de Chile. En 2018 su obra Desde otro orden, es difundida en la revista palabrasmas.org. Vive en Cochabamba.
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Símbolo torcido
 
 
Ya no soy Penélope la que espera
nuestra patria se hunde
como la barca de tu regreso
 
Símbolo torcido de tu silueta imaginaria
 
Sin saberlo
me suspendo en el grito
¡Estoy lista!
para resignificar lo que deviene del tiempo              
 
Comienza a urdirse la espera
espera que me nombra
 
Ensueño colgado del que se desatan mis cosas íntimas
reliquias amorosas en la percha del dormitorio deshabitado
 
La torre se alza sobre nuestro mausoleo
púrpura el cielo
florece enceguecido el árbol por la terca madera
 
Veladora de tierra mediterránea
en mi ojo no alcanza tu mar
 
Envuelta en olores pétreos
mi cuerpo ignora la distancia
he negado a las tejedoras de lo prohibido
hoy desatada frente al espejo de respuestas mías
 
Fuego que arde desde dentro como verso concebido en la sombra
reverso de tiempo
punto tejido del dolor de mis entrañas
anciana de perfumes mutuos
 
Manantial desconocido de lo dado por las diosas
generosas me regalan el mar
 
Salada por el naufragio
no consigo explicar la vigilia
 
Este hechicero cuerpo de infortunios
navega cual barco
en la madera de la noche
desvelada hasta la última orilla
llena de conjuros siniestros
leyes oscuras que se dictan desde otro orden 
 
Destejida mi ceguera le temo a lo dado por las sibilas
 
Conversación desnudada
hilo torcido
en la tormenta del cuento infinito de los muertos
respira el mar embalsamado mi ansiedad
 
Lavada de vestigios de amor
 
Desde lo profundo
las salitreras
me piden calma

11. NARRATIVA DE ROSALBA GUZMÁN SORIANO

Es Cochabambina y nació un 23 de abril, día del libro. Es escritora, poeta y psicoanalista, también es profesora, y actriz de teatro y cine.

Es miembro del PEN – Bolivia (Asociación mundial de escritores filial Bolivia),  Miembro fundador y de Número de la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil, y Asociada a la NEL Nueva Escuela Lacaniana Filial Cochabamba. Autora de varios libros de poesía y cuento y  literatura infantil, así como de varias investigaciones y libros de estudio académico. Su libro Filomena Mena fue reconocido como parte de la Lista de Honor del Banco Mundial del Libro de Literatura Infantil y Juvenil IBBY en el 37 Congreso Internacional del IBBY en Atenas, 2018. 


 
Contienda
 
Siente que sus nervios se han convertido en gruesas y firmes cuerdas que lo aprisionan. Le duele la cabeza porque dentro ha crecido un arbusto que se retuerce y que tiene vida propia. Crece y crece cada día y está comiéndole el cerebro. 
Ya no puede hablar, y le da pena la cara de optimismo que pone su mamá para que él no se dé cuenta que ha estado llorando toda la noche, todas las noches desde que apareció el monstruo. Cuando le dice “¿estás bien, hijito?” él cierra los ojos y los abre para que crea que está diciéndole que sí, pero ambos saben que no está bien, y que por los rincones ella deja caer las lágrimas para que nadie las vea ni las recoja porque tienen una fuerte concentrada y fulminante amargura.
Desde que su mamá llora sobre la planta de geranios ya no hay hormigas. Eso es bueno y malo, bueno porque ya no entran en filita al azucarero ni a las frutas que van a comer, y es malo porque morir con intoxicación de ácido en el cuerpo, es de terror, aunque uno sea una hormiga. Recuerda que su abuela decía que las hormigas son anunciadoras de la muerte, pero nunca creyó en eso, ya que todos los veranos aparecen y luego se van en el invierno. No todos los veranos hubo un anuncio de muerte, tal vez sí ahora…
Se hace al dormido para que la madre se tranquilice, entonces ella se acomoda sobre el sillón al lado de su cama poniéndose el poncho de lanita tejida, y de tanto mirarle se queda dormida. Así él ya no tiene que disimular nada, sólo luchar con la bestia de los mil tentáculos que se lo come cada día, neurona por neurona. Al monstruo le gustan las neuronas porque están llenas de energía, pero también se alimenta de la carne, de la piel, de los cabellos, de las uñas… De rato en rato absorbe un poco de médula espinal y luego colma la sed con su sangre. A estas alturas ha tomado ya su cuerpo entero. Siente en sus entrañas las entrañas de la bestia; es como una enredadera que crece y se multiplica dentro de él.
Felizmente, el monstruo no tiene acceso a sus pensamientos, no tiene acceso a sus recuerdos, ni a la tristeza que a veces le invade, ni a la ilusión que le da cumplir el plan urdido con el doctor.
Al doctor le cuenta lo que hace el monstruo. Es el único que le da una esperanza. Le dice que no se preocupe, que se puede vencer a la bestia si se la adormila, pero que es lo único que podrá hacer, que todo lo demás depende solo de él. Le dice, muy bajito, confidencialmente, que esa lucha tiene que enfrentarla solo, que esa es una conquista suya y que debe hacerlo cuando sea el momento, sin miedo, porque ya es grande.
Entiende que se debe preparar, como lo hace cualquier guerrero. Él es el único que conoce a la bestia; sabe cuán viva está. Reconoce su olor en las axilas que ahora emiten un sudor amarillento y nauseabundo; sabe de sus dinámicas extensiones incontrolables, de su peso-pesadumbre que no lo deja moverse, y de su poder para tomarlo por completo. La reconoce, la reconoce en la desesperante sensación de haberlo convertido en un pez fuera del agua.
 
Ahora una máquina indiferente le da alivio, metiendo y sacando de su cuerpo un aire que no es el suyo. Ve al monstruo con la oscuridad de sus ojos, lo invoca con el silencio de su voz porque sus cuerdas vocales se han convertido en la trama de su feroz enredadera. Lo siente crecer por debajo de su piel, bajo la epidermis de su inconmensurable herido cuerpo sin orillas. Cuando la bestia se enoja, de sus lianas y tentáculos, de sus apéndices y prolongaciones emana fuego azul, y entonces lo incendia por dentro hasta dejarlo sin sentido.
El doctor hace lo prometido para que ella deje de crecer y apretar. Ahora el monstruo se puede quedar con su cuerpo; ya no hay modo de quitárselo.
La bestia ha comenzado a quejarse; por primera vez sale su voz por la garganta en un ronquido intermitente y monótono. Mientras ella suelta sus garras, se agosta, se desarma sobre sus tentáculos múltiples, desmadeja el enredo en su cerebro… él, en silencio… sin ruido sin hacerla despertar… de puntitas…, se va soltando
como si fuera de humo,
como si fuera de aire,
como si fuera nada…
Ya puede escabullirse
                                                                                                                      y  salir…

10. NARRATIVA DE TERESA CONSTANZA RODRÍGUEZ


TERESA CONSTANZA RODRÍGUEZ ROCA
 
Nació en Santa Cruz de la Sierra. Profesora de secundaria por la Normal Superior Nacional Católica (Cochabamba) y diplomada en Pintura y Fotografía por la Escuela Nacional de Bellas Artes (Sydney-Australia). Cultiva la escritura del cuento corto, y es autora de dos libros de cuento y minificción: Función privada y otros cuentos (2005) y Noche de fragancias, relato breve y minificción (2016). Obtuvo el Premio Nacional de Cuento Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela, Potosí (2004), y resultó finalista en el Concurso Nacional de Cuento Adela Zamudio 2013 (Bolivia).
Sus relatos forman parte de numerosas publicaciones latinoamericanas y europeas, y de diversas antologías, siendo las más recientes Antología del Cuento Boliviano de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (2016), Antología de Cuentos extraordinarios de Bolivia, Antología Iberoamericana de microcuento, Antología de cuentos eróticos y Antología de cuentos de misterio (2017). Su cuento ISOGLOSA ha sido llevado a la pantalla grande. Reside en Cochabamba.

La camisa de cuadros

Subimos las escaleras hasta el segundo piso. Lamentos y sollozos se dejaban escuchar desde el comedor. Le dije a mi hermano Antonio que algo feo rondaba por ahí; fue una de esas corazonadas que te dan, con escalofríos y todo. No seas fantasiosa, dijo él, si las tías lloran, será porque a lo mejor la leche se derramó en la cocina y la empleada no ha venido todavía.

Mientras esperábamos que nos abrieran la puerta, las flores amarillas del horrible empapelado parecían venirse encima de nosotros, junto con el llanto de las viejas que a ratos gritaban como si las estuvieran degollando. Cuando entramos en la oscurana del comedor, mi tía Irma nos dio la bienvenida con voz lastimera y zalamerías a las que no estábamos acostumbrados, Hijitos queridos, amaditos míos, vengan, un abrazo, chuic, chuic, muac, y nos baboseó la frente y las mejillas mientras nos apretaba contra su pecho blandengue. Casi nos ahogamos con los olores a cebolla y comino de su ropa. Luego nos preguntó a qué habíamos ido a esas horas de la mañana. Estaba yo por contarle que habíamos perdido el billete de a veinte que mamá nos había dado para comprar leche, cuando ella sacó uno de cincuenta bolivianos de su bolsillo y nos lo alargó mientras gemía, Tomen, chiquitines, regresen a casita y pórtense bien.

Yo quería saber lo que había pasado. Me armé de valor y pregunté por qué lloraban. La prima Lydia echó un vistazo filoso a su madre, bien lo vi. Mi tía siguió llorando, no había quien la pare. No nos quedó más que salir y correr las dos cuadras que separaban a la tía de nuestra casa; mi hermano, con sus diez añitos, apenas podía darme alcance. Te apuesto que le ha pasado algo a papá, tenía que haber vuelto de La Paz esta madrugada y no llegó, dije. Antonio insistía en que yo era una fantasiosa. 

Cuando llegamos, mamá estaba cosiendo un vestido para mi hermana menor. Hay cosas que uno adivina y las dice sin querer, son como las burbujas que revientan cuando la leche empieza a hervir. Al tiro se me escapó algo terrible de la boca: Papá ha muerto. Mamá soltó tijeras y paño, cubrió su cara con manos rígidas y lanzó tal aullido que alborotó a los habitantes de la cuadra. Muertos de curiosidad vinieron todos y llenaron las paredes de mi casa con preguntas y comentarios de lo más idiotas.

Mientras el lloriqueo de las vecinas bajaba por la escalera buscando su propio camino, yo abrí el ropero grande y acaricié las camisas de papá. Descolgué una, la de a cuadros verde y negro, la misma que él había llevado puesta los últimos días, antes de irse en tren a La Paz aquella madrugada de otoño. Me cubrí con la camisa y me acurruqué en el oscuro vacío que había entre el ropero y la pared. Poco me importó la llegada de tía Irma después de una eternidad, ni que nos encontrara a todos llorando; mis hermanos, abrazados a la cintura de mamá; los vecinos, consolándolos.

Desde mi rincón, en el suelo frío, la escuché gritar a la tía: Marcela, dónde está esa chica. Niña imbécil. Adelantarse así. No me importaron sus insultos, ni los vecinos, ni la noche oscura, ni los lobos. Yo, en mi refugio, nada más quería retener para siempre la fragancia a monte alto de papá.

9. POEMA DE ADRIANNE TRIGO


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Adrianne R. Tardío (Cochabamba, Bolivia, 1981). Estudió Publicidad y también Derecho, apasionada por el arte y la literatura, es artista plástica, escritora, novelista y poeta. Sus obras ¨Imaginero¨, poemario (2013), ¨Cajón de Costurera¨, poemario (2018), pronto una colección de cuentos fantásticos y una novela.
Bajo el santo se espera el milagro
 
Festival de Poesía Mística – Cochabamba, Bolivia, 2017
 
Entre manos te traigo algunas heridas
sin ristras de ave marías, ni credos, ni pasiones,
- La fe péndula -
La astenia inminente que recala el alma,
en mis labios la nomenclatura con tu nombre,
la voluntad en un quietismo inerte…
A tus pies las dejo a tu cautela
en la ringlera de heridas de todos los heridos
-Te miro-
Te nombro en el deletreo proceloso
de mis descontentos,
si acaso haz de oírme, si acaso vas a mirarme
aguardo la concreción del milagro
debajo del sagrario, con tus flores,
tus cirios titilantes
y la parvedad de mi fe recayente.

8. NARRATIVA DE ANA TRIVEÑO


Ana Triveño Gutiérrez
Nació el 11 de septiembre de 1991. Salió bachiller del colegio “Santa Ana”.

El corazón de una bruja

Entre los tesoros más grandes que existen en el mundo, no hay otro que se asemeje al corazón de una bruja. Ganarse el favor y afecto de una de estas mujeres poderosas puede significar la riqueza absoluta, estatus social elevado y ¿por qué no? La inmortalidad.

Así lo pensaba yo en el momento que decidí salir en busca de una bruja y de su corazón. No me importaba si para ello tendría que recorrer enormes distancias, derrotar a cientos de dragones o matar a montones de caballeros que, tal vez, estarían tras la misma conquista. En aquellos días todo el mundo se guiaba por leyendas e historias de seres maravillosos, a través de los que, algún día, podían ganarse el mundo entero.

Tras largos meses de búsqueda, tuve suerte. Pese a que no viajaba con un estandarte ni representaba a un poderoso señor; aunque que no formaba parte de una reconocida familia, logré hacerme con las pistas necesarias para encontrar a una bruja. Fui afortunado, muchos pasan años buscándolas.

Con mucho esfuerzo y precaución, logré encontrar lo que parecía ser su refugio. El hogar de una bruja, jamás había escuchado sobre algo así. Se tenía la creencia de que la bruja viviría en constante movimiento, huyendo de aquellos que quisieran apoderarse de su corazón. Al parecer no, ella estaba ahí, viviendo como una persona normal, sin temor a ser conquistada por aquellos ambiciosos que soñaban con dominar la magia por la fuerza.

Ella vivía ahí, luciendo túnicas sencillas, cocinando con tranquilidad algo que despedía un delicioso aroma. Detrás de ella estaba su casa, construida con escasas piedras y troncos que, con seguridad, ella misma había apilado. La vi tan hermosa, el sol le iluminaba el cabello de una manera sobrenatural.

Entonces ella elevó la mirada y me observó. No se sorprendió de verme ahí, esbozó una sonrisa que hizo temblar mis rodillas dentro mi armadura.

– ¿Gusta comer algo, buen caballero? – invitó ella confiada. Tal vez la suma de sus atributos, el clima y el aroma de su comida fueron parte de un poderoso hechizo que me cautivaron.

Me había enamorado.

– Disculpe la intromisión, bella dama. Espero no haberla asustado – saludé al tiempo de acercarme.

– Aunque no suelo recibir visitas, la suya no me ha sorprendido, estimado señor. Creo que en cierta forma, estaba esperándolo.

Una bruja, sin duda. Sabía que debía tener cuidado, mas en ese momento, mi preocupación principal era agradarle. Más allá de cualquier poder, quería que ella me amara, que realmente me

amara. Compartimos juntos esa comida y las siguientes dos semanas, sin interrupciones. Nos enamoramos y decidimos casarnos.

Sin darme cuenta, había logrado lo que me había propuesto: conquistar el corazón de una bruja.

Poco después comencé a viajar en busca de más conquistas, con ella a mi lado. Ganamos batallas contra malhechores, llegamos hasta el primer lugar en los torneos de caballeros. Mi nombre comenzó a saberse entre los nobles y un rey me llamó en busca de protección. Cada vez éramos más prósperos. Pude adquirir mis propias tierras y tener mi propia casa lista para las cosechas y el ganado.

Mi bella esposa sonreía ante todo lo que habíamos logrado juntos, dándome consejos cuando los necesitaba, cariño cuando me hacía falta e incluso regaños, cuando los merecía. Jamás hablamos sobre su condición de bruja ni sus poderes, no hacía falta. Yo la amaba y ella también me amaba. Estaba convencido que, con mi fuerza y con sus poderes, teníamos al mundo en nuestras manos.

Los años transcurrieron deprisa, hasta que tuve la oportunidad de convertirme en rey. Ahí comenzaron las peleas con mi esposa. (Fragmento)

7. POEMA DE NORMA MAYORGA


NORMA MAYORGA. De familia cochabambina, nació en La Paz en 1950. Se desempeñó en el campo educativo. Fue  becada a Japón para estudios de Administración Escolar. Representó a Bolivia en el Forum de la Palabra en Barcelona (mayo 2004) como parte del Comité Escritores en prisión del PEN Bolivia, y en Arequipa, Iquique y Santiago en el Movimiento Humanista.
 
 Su producción literaria completa:  En poesía Camino de Cardos (2006) y El Canto de las Olas ( 2012), Medalla de la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil como mejor publicación 2012-2013 en poesía juvenil;  en narrativa publicó el libro de cuentos: Entre el Terror y el Amor. Para la población infantil cuenta con varios títulos de éxito: Bajaron las Nubes (2009), Es Un Bóxer mi Doctor (2010), Navidad Sin Papá Noel (2011), Otra vez la Gata (2011), Colección Aracely Pinta ( 2012),  Un Dragón en Sipe Sipe (2015), Un gusano Turista (2017). Vive en Cochabamba.

Mediterránea

 
Nací entre cerros y montañas
acunada por el sol y el viento.
Crecí entre huertos y sembradíos
jugando con las piedras del río.
¡Cuántas tardes de juegos
corriendo tras las mariposas!
¡Cuántos días de perseguir reinas,
caballos, búfalos, dinosaurios
dibujados en la espuma de las nubes!
Conocí la dulzura de los valles
la pasión y la abundancia
de las selvas tropicales;
conocí de cerca el cielo
en las cumbres de los Andes;
sin embargo
¡Cuánto camino recorrido
sin conocer los grandes sueños
que germinan en las playas,
en los puertos y bahías,
sin conocer la grandiosidad
de mi alma reflejada
en el imponente azul!
¿Cómo pude vivir antes
sin haber conocido el mar?
(“El Canto de las Olas”)

POEMA DE TERESA KUBBER / gentileza a la escritora boliviana en EEUU

ME DICEN!

que no puedo salir de casa.

Que hay un virus virulento.

Desde mi ventana,

Pasó la mirada clandestina,

a través de las cortinas.

¡Vaya tanto dinero dilapidado!

computadoras, vídeos

Viajes al espacio,

Amén de las hambrunas en las esquinas olorosas a orín.

Si hubiese una Oración

Que nos abrigara para salvarnos de esta virulencia,

Estaríamos TODOS de rodillas.


Teresa Kubber Roman
Poeta boliviana-estadounidense. Egresada de la Universidad Simón Bolívar ( La Paz) , como maestra de Literatura y español.
Participó del junte literario “RACATA” en la ciudad de NUEVA YORK dirigido por los escritores Klemente Soto Velez (puertoriqueño) y Rafael Catala (cubano).
Ganadora del primer premio de escritores latino-americanos, realizado en el estado de NUEVA JERSEY.
Reside en la ciudad de San Diego California. Actualmente labora en TARINIA(Poemario) y “LA MIRADA DEL BUDA”( Cuentos para vivir).

6. NARRATIVA DE MELITA DEL CARPIO


MARÍA MELITA DEL CARPIO SORIANO
 
Nació en Cochabamba, Bolivia. Escritora, actriz y directora de teatro, actriz de cine, cuenta cuentos, animadora de bibliotecas, educadora. Fue presidente del PEN – Bolivia (Asociación mundial de escritores filial Bolivia).
 
Escribió leyendas para niños en la revista infantil El Chasqui y cuentos en el libro Nosotras las de entonces…ya no somos las mismas, con Rosalba Guzmán y en Antología de la Unión de Poetas y Escritores, Escritores de Cochabamba el último año del Siglo, Antología de microcuentos ¡Basta! y la Revista Teluria del PEN Bolivia.  Autora de numerosas reseñas y ensayos sobre la literatura boliviana. Ganó el Premio Departamental de Ensayo Vida y obra de Adela Zamudio. Dramaturgia: Elegía del Mitayo (1982) y El baúl de Adela (2012). Autora de publicaciones pedagógicas sobre lingüística, didáctica del lenguaje y educación sexual.

Cama 10

Aguanta. La noche se hace interminable cuando uno se siente morir, pero tú no, tú vas a vivir por ti y por mí, por las dos.  Ya pasé noches y noches así, en este pabellón de la muerte, ya soy parte de él, una termina acostumbrándose. Este es  el inframundo. “Infecto” lo llaman los residentes. Por algo es el pabellón más vetusto y aislado del hospital. El amarillo pálido de sus paredes está hecho de sudor de fiebre y de exhalaciones. Tiene el color de los cadáveres que salen cada día de estas salas. Tiene olor y color de soledad y estigma. Los médicos dictan sentencia y nos despachan aquí con una expresión de “esta no sale”. Yo sé cómo te sientes, yo sé: infinitamente jodida. Así son las cosas aquí, pero no llores,  no pienses más en eso. ¿Sífilis tienes? ¡Ay qué fregado! Una se pone así como estás, cuando no te has cuidado, por eso tienes esa úlcera que se ve horrible, tú crees que te entrará gangrena. ¿Septicemia? No tengas miedo, la doctora jovencita, la interna, la de los ojitos verdes, le estaba diciendo a la enfermera que tienes esperanza. A ella le vas a preguntar, nos mira como si nos quisiera. Lo que tienes no es nada, lo mío sí que es grave. Me han dicho: “Epifania, tienes un hongo en el cerebro” eso debe ser: vomito día y noche,  y cuando boto mi alma, siento que  todo explotara en mí, siento romperme por dentro, soy un desecho expulsado. Todo por el maldito virus, ya sabes,  a ti nomás voy a decirte, nadie más sabe. Le he rogado a la doctora esa, la jefa pues, la sargento, que no le avise a mi hija, tiene 17 años, pobrecita, se puede  impresionar. Yo quería irme a Chile con mi hijita, ya tenía trabajo, un buen trabajo, quería que ella estudiara allá. Yo me decía: “Epifania, la vida es linda, vamos a salir adelante”. Quería conocer el mar, reunir platita y volver a Cochabamba para hacerme casa. Tantas cosas que tenía por hacer  y estoy aquí…. ¿Que ya no quieres vivir? ¿Que tus sueños se esfumaron en la callejuela oscura en la que esperabas a tus clientes? En una calle así no puede sobrevivir ningún sueño, pero tal vez a la salida de este pabellón te están esperando todos los que perdiste. Aguanta, aguanta, un poco más y entrará la mañana por la ventana. Dicen las enfermeras que la hora de la muerte aquí son las cinco del amanecer,  si pasas esa hora, ya es otra cosa. Yo te sostengo, sostengo tu mano, seco tu sudor, duerme, abandona en mí tu cabeza atormentada, sostengo tu cuerpo flagelado. Vive. Por mí, por ti por las dos, tú puedes… (Fragmento)

5. NARRATIVA DE PILAR PEDRAZA

Mi bisabuela Eustaquia

Mi abuela Asunta Calatayud viuda de Condorqanqui (que en paz su alma descanse), según nos fue trasmitido como herencia familiar, fue hija ilegítima de mi bisabuela Eustaquia y del patrón de la hacienda de Palosmochos; Doña Eustaquia Calatayud, quien en la ancianidad formó parte de las componentes de esa heroica manada aniquilada en la cima de la Colina de San Sebastián y cuyo nombre extravió la historia junto a muchos más. Al igual que su madre, vivió en las inmediaciones de Morochata, hoy provincia Ayopaya

Según sé; esta historia familiar data aproximadamente del 1760, cuando los cholos cochabambinos hermanados con indios y criollos lugareños se sublevaron como puntal de la primera fase de la guerra de la independencia, a la cabeza de mi antecesor Alejo Calatayud.

Después del descuartizamiento de mi antecesor Calatayud, a la familia sobreviviente Calatayud-Zambrana le fueron confiscadas todas sus propiedades dejándolos en la indigencia, obligados a cobijarse como peones y/o patrimonio de distintas haciendas gestoras de productos agrícolas y pecuario; una de ellas fue Palosmochos, en donde vinimos al mundo mi abuela, mi madre y también yo, ya en tiempos previos a la “Reforma Agraria”. Según nos fue transmitido: la abuela Eustaquia tenía alrededor de trece años cuando entró al servicio doméstico en la “Casa Grande” y fue seducida por el patrón que podría haber sido su padre por los veintitrés años que le llevaba.

El patrón de Palosmochos se enamoró perdidamente de mi bisabuela y la hizo su concubina “legítima” y madre de tres hijos ilegítimos, con la aquiescencia de su abnegada esposa quien no pudo darle descendencia. Los hijos de mi bisabuela tuvieron de todo menos apellido legítimo ni reconocimiento paterno debido a su origen bastardo y ascendencia quechua, cuyos evidentes rasgos delataban a simple vista su espuria procedencia, aun y a pesar de que el color de la piel mostrara nítidamente ese “cruce” de patrón con imilla nativa, muy común en todas las haciendas y que no incomodaba mayormente a las “patronas”. Pero en este caso la cosa fue diferente pues el patrón realmente amó a mi bisabuela Eustaquia y como prueba de esos sentimientos yo conservo la petaca de cuero de oveja, con sus iniciales de plata incrustadas en la tapa, atesorando en el interior su historia de amor (legado de mi madre), leyenda hilada en base a sentidos versos y misivas escritas por mi bisabuelo el terrateniente y atadas por casi dos centurias con fino cordel de lana de oveja y en el riguroso orden cronológico de sus amores: Lo primero que hizo el patrón fue educarla y enseñarle a leer y escribir, más con la finalidad de que repasara sus cartas y los versos que le escribía casi a diario junto a algunos de Wallparimachi (Fragmento)


PILAR PEDRAZA PEREZ DEL CASTILLO
 
 
Nació en Lima. Vive  en Cochabamba – Bolivia. Periodista radiofónica. Escritora. Diplomada en Escrituras Creativas de la UMSA. Seis novelas publicadas, diversas antologías de cuento y poesía. Artículos de prensa publicados en diarios de circulación nacional. Columnista invitada de Opinión y de Puntos de vista del matutino Los Tiempos. Ganadora de premios nacionales e internacionales. Ganadora del Premio de Cuento Erótico “Karma-Sensual III 2007”, del Taller de Poesía de Pontevedra Galicia-España. Premio Adela Zamudio, 2007. 1er. Premio M. R .Ps. Poesía Oración Panamericana, 2007. Mención de Honor concurso de Poesía Religiosa Juegos Florales Ciudadanos, 2010. Mención de Honor concurso cuento Junín País 2010. Bs. As. Primer Premio al mejor cuento extranjero de Editorial Tres Lagunas Bs. As., año 2011,entre otros.
 
Fue distinguida como “Mujer sobresaliente” por la Alcaldía municipal de Cochabamba, 2009 y por el Comité Cívico Femenino con la Presea del Bicentenario, 2010, por haber coadyuvado al logro de los objetivos institucionales.

4. POEMA DE IRMA MAGNANI

Irma María Magnani Valdez
Nació en La Paz. Pedagoga y Mgr. en Educación Superior, UMSS Cbba, diplomado en Aprendizaje Cooperativo Grupal, Univ. Salesiana Cbba., docente en la Universidad Salesiana de Cochabamba, docente de postgrado en la Universidad Mayor de San Simón Cochabamba. Pertenece a: Unión Nacional de Poetas y Escritores UNPE Cochabamba, Movimiento poético Poetas del mundo, Ateneo femenino Cochabamba.
Manos nuevas
 
Es otra niña, pero…
nací con manos.
(Soy una niña,
me gusta ser una niña)
Y me cortaron un dedo,
y luego otro
y otros y otros.
(No respondas, no preguntes,
no mires, no pienses, no sueñes)
Y crecí sin manos
y no lo sabía.
(Soy buena, soy dulce,
obedezco, no molesto)
Me hicieron falta mis manos,
y no las tenía.
(¿Para qué quieres manos?
no las necesitas)
Salí a buscarlas
en el mundo de arriba
y en el de abajo.
Me hacen falta mis manos
clamé desolada.
Universo
¿dónde están mis manos?
(Silencio)
¡Alto! me digo a mi misma:
cierra tu círculo,
atrapa a tu estrella,
prende tu cirio,
busca tu espejo.
Corre, ríe,
salta, llora,
grita, sueña, ama,
desea, busca, corta, mata,
descansa,
vuelve a la carga.
Y me crecieron
unas manos nuevas,
perfectas … y
regresé a casa.
Me palpo a mi misma:
soy suave, soy fuerte,
soy roca, soy mariposa,
soy granito, soy luciérnaga,
soy fiera.
Soy mujer y …
tengo manos.

3. POEMA DE MARÍA DE LA CRUZ BAYÁ

Nació en Cochabamba en 1968. Poeta, abogada, docente de la Universidad Mayor de San Simón. Doctora en Derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León (México), ha sido docente de  varias universidades nacionales, y extranjeras como la UANL y el Centro de Estudios Parlamentarios en México. Obras científicas: Integración y Democracia una nueva Estrategia para el Desarrollo, Derecho y Procesos de Integración, Sistema Jurídico de la Integración, Teoría General de la Integración, y Expropiación Indirecta. Obras literarias: Entre Alas y Raíces (1996), La Víspera del Deseo (2003), Los Inexistentes (2008),  Instrucciones para poseerme (2010. Tal vez la Tarde de la Vida, Calamarca por la vereda del tiempo (2014) y Vía Crucis.

En 2020 dentro de su carrera política es postulada como candidata
a la presidencia de Bolivia
Cochabamba
 
He caminado por tus calles
Tantas veces Hasta envejecer
 El asfalto de la vida.
El timbre de tu voz
Se hizo cueca,
Paso,
Valle
 Y
Alegría.
 La piel de tus sueños
Es Cristo Concordia
 Y camino.
Vibra el latido de tu corazón valiente
De sol de septiembre
En la savia de la tierra
 Libertad expuesta
En Aroma
Y Coronilla!
 
(Concurso nacional de la CUD de Bolivia, 2do encuentro cultural , Tarija, 2018).

2. POEMA DE ADA ZAPATA

Nació en Cochabamba. Escritora y periodista cultural, licenciada en Literatura. Ha publicado el poemario Fragmentos en el Aire en Ed. Gente Común. Relatos y poemas en las compilaciones Algo por el Estilo (Marcelo Villena, UMSA), Memoria de lo que vendrá, (Juan González, Nuevo Milenio) y en Más de cien escritores bolivianos (Roberto Agreda Maldonado , Ed. Kipus), en las  antologías Primer Festival Internacional de Poesía José María Heredia, Toluca (México) 2017, Antología XXII Enero en la Palabra (Cusco, 2018) y Alumbrando los Pasajes de la Urbe Escándalo en tu barca (2018).

Ada Zapata Arriarán, escritora cochabambina.

No sabemos reír

Nosotros no sabemos reír
 
No podemos volver
de viajes imaginarios
 
Los des
almados
no sabemos tocarnos
 
Despertamos
cada día
con una sombra sobre nuestro cuerpo
 
y entregamos
nuestro cuerpo entero
deshabitado
 
 
Mientras
cae la noche
 
el viento
cruza indiferente
 
la orilla
de nuestro cuerpo
 
y la risa
sacude el cuerpo
 
en otro cuerpo
 
 
Nosotros
Muy tarde
 
Antes o después
Nunca
a tiempo
 
Enfermos de vida
 
Tristes y muertos
 
por la plenitud del amanecer
 
Alguien
abrió una puerta sin destino
 
Nosotros
 
Debería
Yo debería
 
Caminar
En un solo cuerpo
 
De un lado a otro
Y decir:
¿Qué ves?
 
No puedo ver
 
Mi segunda vida

1. CUENTO DE VANESSA GIACOMAN

Publicó Tormenta Mágica (2006) Dragones Relatos  maravillosos (2006), Infinita demencia (2007), Luznar “El Viaje misterioso” Novela fantástica mitológica ( 2010), El sonido de la Sangre (2011), Los deseos de Camille (2007), Clamores Oscuros (2012), Ad infinitum (2012), Sombras siniestras  (2012), Abismos de luz y sombras poesía (2013), Miedo eterno (2015) Antología de las sombras (2016) Lundin con café, 2017. Luznar la sombra de los espejos, Luznar el mago del tiempo (2017).

Vanessa Giacoman nació en Cochabamba, Bolivia, el 3 de abrile de 1976.

Recluido

— ¡Déjenme salir! —Gritaba el hombre— ¡no entienden que no puedo estar aquí…!, ¡sáquenme, sáquenme o lo lamentarán!

Había sido detenido por estar conduciendo en estado de ebriedad.

Su rostro enloquecido parecía más el de un loco que el de un borracho; el sudor le corría por la frente y perlaba la parte baja de sus mejillas, hasta hacerlo parecer un deportista extenuado por el esfuerzo físico o un bañista recién salido de las aguas.

Hizo tanto escándalo, que los demás presos le propinaron una paliza.

—Dejó de chillar o vas a ver lo que te pasa… —le amenazó el líder del grupo.

— ¡Déjenlo, mal nacidos, que es primerizo y debe tener miedo! —dijo un guardia que había visto todo por la ventanilla enrejada del retén.

En ese momento, el borracho se abalanzó hasta las rejas de la ventanilla.

— ¡Por favor, señor guardia, comprenda! —suplicó el hombre, y su embriaguez al parecer se había esfumado—, ¡tiene que liberarme, no puedo pasar la noche aquí!

—Es mejor que te calmes, compadrito —le dijo el guardia con tranquilidad—, siempre pasan la noche los que no presentan garantías; mañana nomás te vamos a liberar…

El hombre miró la cara del guardia y asintió lentamente.

***

Así, la noche se estremeció por terrible gritos que se deslizaron a través de las paredes, ruidos de rasgaduras y de golpes que se esculpieron en las grietas, y susurros de cortaduras y de mordidas que flotaron hasta las calles colindantes al retén policial.

Los guardias, alertados por todos estos sonidos, se dirigieron a la celda de detención y vieron que, de los barrotes de la ventanilla enrejada, brotaba un furioso manantial de sangre. Uno de los guardias tuvo el valor de asomarse por la ventanilla y, gracias a los rayos de la luna que entraban desde el hueco de la ventanilla enrejada del frente, logró ver, iluminados, los restos despedazados de los detenidos, esparcidos por toda la celda como un horrendo festín en la mesa del señor de las tinieblas.

Los guardias no se atrevieron a abrir la celda hasta que amaneció.

Encontraron al hombre que había hecho todo el alboroto para ser liberado, desnudo, navegando entre los restos de los cadáveres.

Todavía, en su boca, asomaban unos colmillos lobunos.

—Se los advertí —gritó y se cubrió el rostro, mientras los ojos del guardia se detenían en la cicatriz de una mordida que el hombre tenía en el antebrazo.

LEER MÁS SOBRE EL PROYECTO

Escritoras Cochabambinas

El proyecto Escritoras Cochabambinas nació en Buenos Aires, hace años, concretamente en 2016, por redes sociales con el objetivo de rescatar y reunir la obra de escritoras que de una u otra forma, tienen relación de convivencia en Cochabamba, Bolivia. De ese emprendimiento gestado por la escritora Rossemarie Caballero y corroborado por los escritores Homero Carvalho y Gaby Vallejo, con el apoyo de escritores como Cecilia Romero e Iván Decker, surgio la antología de poetas y narradoras, presentada en la feria del libro de Cochabamba en 2018. Autoras de la talla de Norah Zapata Prill, Vilma Tapia, Giancarla de Quiroga, Amalia Decker, así como nuevas voces que irrumpen en la literatura boliviana están presentes en esta obra que reúne a más de 40 autoras. He aquí el texto que a manera de presentación proponemos:

Escritoras Cochabambinas / poesía y narrativa es una Antología de autoras nacidas en Cochabamba o radicadas en nuestra Llajta. El proyecto surgió hace algunos años, cuando al buscar por internet bibliografía u obras de autoras cochabambinas, no encontré la información suficiente, resaltaba un vacío; primero: porque cuando se trataba de literatura boliviana tradicionalmente se hablaba de autores varones, casi nunca de mujeres; después, con los años, aparecieron algunos nombres de autoras. Recién, a finales del siglo veinte se ha comenzado a estudiar a las autoras bolivianas, y pocas de ellas cochabambinas, y si de literatura de mujeres se trata, la mayoría del material bibliográfico se circunscribía y aún continúa esta práctica a escritoras bolivianas con residencia en la sede de gobierno, aunque debemos reconocer que últimamente han emergido con fuerza las autoras cruceñas y algunas escritoras de otros departamentos Oruro, Chuquisaca, Beni, Potosí, Tarija y Cochabamba.

Si recurrimos a la cronología de autoras bolivianas nos encontramos con las pioneras: Josefa Mujía (Sucre, 1812, poesía); Mercedes Belzu Gorriti de Dorado (La Paz, 1835, poesía); Lindaura Anzoátegui (Tarija, 1846, novela); Hercilia Fernández de Mujía (Potosí, 1860, poesía); Adela Zamudio (Cochabamba, 1854, poesía y narrativa); Sara Ugarte (Cochabamba, 1866, poesía). Virginia Estenssoro (La Paz, 1902, novela) e Hilda Mundy (Oruro, 1912, poesía), entre otras. El libro “Bolivianas ilustres; heroínas, escritoras, artistas; estudios biográficos y críticos”, de José Macedonio Urquidi (1918), texto colgado en internet por Librerías de Conecticut, nombra a las autoras de aquella época con sus particularidades: “María Josefa Mujía (1812), la afamada y triste «poetisa ciega»; Lindaura Anzoátegui de Campero (1846), literata eximia, la novelista mejor acaso de la República, cantora de sus tradiciones de gloria; Mercedes Belzu Gorriti de Dorado (hija de Manuela Gorriti), sentimental poetisa de gusto clásico; Hercilia Fernández de Mujía, de suave y elegante lirismo e inspirada artista musical; y, sobre todo, Adela Zamudio (1854) maestra y poetisa cochabambina”.

El referido estudio de 1918, omite en este párrafo entre otras a una ilustre autora cochabambina, Sara Ugarte de Salamanca, poetisa y esposa del presidente de Bolivia, Daniel Salamanca; pero también evita emitir un calificativo para la grande Adela Zamudio, llamándola simplemente maestra y poetisa cochabambina, en desigualdad de juicio frente a las otras autoras que menciona. Deber es como Escritoras Cochabambinas, destacar que Bolivia se sitúa como un país con representatividad de pensamiento y empoderamiento en la lucha por los derechos de la población femenina de Latinoamérica con la bandera de Adela Zamudio Rivero, quien, como dice Gaby Vallejo, “fue una subversiva, una revolucionaria para su época”, al reivindicar derechos de igualdad de género, así como “una vanguardista en literatura”.

Recalco que durante finales del siglo XX y en lo que va del siglo XXI, en los estudios o antologías de literatura boliviana escrita por mujeres, por lo general se considera a las autoras del altiplano o del llano quedando la literatura de los valles sutilmente desplazada. En dichos estudios aparecen nombres de autoras con trayectoria o de autoras emergentes, pero un libro que aglutine la producción literaria con amplia gama de generaciones, temáticas y estilos en poesía como en narrativa de esta zona geográfica de Bolivia no es común de encontrar. Con dicha motivación ha nacido el proyecto que lo he compartido con la creativa Cecilia Romero que diseñó la portada, el escritor y amigo Homero Carvalho y con mi maestra Gaby Vallejo, a quien la tuve de profesora de Lenguaje en el ciclo intermedio, precisamente en el Liceo de señoritas Sara Ugarte de Salamanca; años más tarde en la Normal Católica y en la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba, como docente de Literatura universal, así como colega escritora en el Pen Bolivia o compartiendo columnas en el Diario Opinión; Gaby ha sabido guiar y comprender la rebeldía que me caracteriza, pero al mismo tiempo – palabras suyas´- mis ansias de “libertad y de poesía”, y con la coordinación intelectual de Homero, quien desde su experiencia ha encaminado magnánimo este libro que ahora está en nuestras manos.

El equipo de compiladores ha logrado que el Grupo Editorial Kipus, en la persona del altruista empresario don Pedro Camacho publique este documento que aparte de ser una obra literaria constituye un testimonio histórico del transcurrir por tierra cochabambina. Por supuesto que las actoras principales son las talentosas poetas, cuentistas y novelistas que manifiestan en cada página su filosofía de vida hecha arte. Hemos tratado de hacer una compilación y selección de los textos lo menos arbitraria, pero diversos factores nos han impedido llegar a más protagonistas.

En este nuevo milenio y en búsqueda de equidad y visibilización de la propuesta de mujer que ha nacido o se ha desarrollado en esta tierra de envidiable clima y de gastronomía insuperada, como es la famosa gastronomía cochabambina. Casual o causalmente, a cien años de aquella publicación de Urquidi (1918- 2018) estamos presentes las Escritoras Cochabambinas, poetas y narradoras; no nos define un nombre o un estilo, tampoco un título; pero compartimos la esencia de la tierra y la deconstrucción de una clara conciencia de identidad. Puesto que estamos, seamos entonces lo que somos.

Atentamente,

Rossemarie Caballero, gestora del proyecto, directora
y compiladora de la Antología, 2018 (Foto: en Incachaka).
La escritora Gaby Vallejo Canedo (sentada), co/compiladora de la Antología, 2018 (Foto: lanzamiento del volumen, en la Feria Internacional del Libro de Cochabamba junto a las escritoras cochabambinas integrantes de la Antología, Bolivia, 2018).
El escritor Homero Carvalho Oliva, co/compilador de la Antología, 2018
(Foto: Feria Internacional del Libro de Buenos Aires junto a la autora Rossemarie Caballero, stand Editorial Tahiel, Buenos Aires, Argentina, 2019).

Índice

A manera de presentación / 5

Prólogo / 9

POESÍA

Aguilar Claudia Leslie / 19

Arriarán Araníbar Amanda / 25

Bayá  María de la Cruz /

Camacho Camargo Janina /

Carranza Alejandra /

Daza de Rodríguez Silvia

Galindo de Guardia Lilibeth

Garnica Blanca

Jáuregui  Amanda

Magnani Valdez Irma María

Mayorga Norma

Rendón Vallejos María Luisa

Rojas Heredia Jackeline

Tapia Anaya Vilma

Tardío R. Adrianne

Ustáriz Arandia Judith

Yaksic Galia

Zapata Arriarán Ada

Zapata – Prill Norah

NARRATIVA

Anze Terán Sisinia

Baptista Fuentes Shariel

Caballero Vega Rossemarie

Calvimontes Velia

Canedo de Camacho Georgette

De Marchi Moyano Cecilia

Decker Márquez Amalia

Del Carpio Soriano María Melita

Giacoman Vanessa Ligia

Guzmán Reque Angélica

Guzmán Soriano Rosalba

Morales Franco Fabiola

Pedraza Pérez del Castillo Pilar

Quiroga de Urquieta Rosario

Requiz Castro Patricia

Rodó Pinedo Meliana

Rodríguez Roca Teresa Constanza

Romero Mérida Cecilia

Triveño Gutiérrez Ana

Vallejo Canedo Gaby

Zabalaga de Montecinos Edith

Zabalaga de Quiroga Giancarla

Escritoras cochabambinas Una antología en poesía y narrativa

Voces femeninas plasmadas en palabra escrita, mujeres cochabambinas nacidas o adoptadas por esa hermosa tierra de sol, de molles y jacarandas. El libro compilado por tres grandes escritores, Rossemarie Caballero, Homero Carvalho y Gaby Vallejo es un regalo al alma, es la reconciliación con la vida y es la prueba, sin ánimo de generar rencilla entre sexos, de que la Llajta tiene también mujeres de letras y en general, son las mujeres que desde todos los confines de Bolivia despiertan y se expresan. Como Jackeline Rojas Heredia me siento afortunada por compartir un trocito de mis letras en tan majestuosa obra y agradezco infinitamente sobre todo a Rosse por su amistad, su fe y por todas sus palabras de aliento. No olvido a mis entrañables amigos, a Gaby quien ha estado presente con su obra en mi vida desde mi adolescencia y por supuesto a Homero con su indestructible lealtad. Gracias por existir y por este valioso regalo que por supuesto aseguro que los va a enternecer, alegrar y motivar. El libro se presentó en la Feria Internacional en Cochabamba y fue publicado por el grupo Editorial Kipus.

http://laotraesquinabolivia.com/580/?fbclid=IwAR2LNvsuzNGYtXGbHsFH0GqCnDntfwPDe3ytEfI-zCiHNEvCBRBfhe_a5c8

Las cochabambinas y la escritura de alta calidad

Willy Óscar Muñoz
Secretario de PEN-Bolivia

Escritoras cochabambinas (2018) es una antología de poemas y cuentos publicada por el Grupo Editorial Kipus. En “A manera de presentación”, Rossemary Caballero Vega explica que la obra surgió a consecuencia de no haber podido encontrar suficiente información bibliográfica u obras de autoras cochabambinas. Su investigación hizo resaltar “un vacío”, afirma. Luego añade: “Recién, a finales del siglo 20 se ha comenzado a estudiar a las autoras bolivianas, y pocas de ellas cochabambinas”. Su referencia bibliográfica más prominente proviene del libro de José Macedonio Urquidi, Bolivianas ilustres (1918). Caballero no hace constar los esfuerzos pioneros de Manuel Vargas, Virginia Ayllón, Ana Rebeca Prada, Kathy S. Leonard, Susan Brener, Rosario Santos, César Verduguez, Gonzalo Viscarra Pando, Ximena Viscarra de Toro, Gaby Vallejo y los estudios de Willy Óscar Muñoz. Irónicamente, los poemas y cuentos de gran parte de las escritoras de esta antología han sido incluidos en antologías nacionales e internacionales o ellas mismas han recibido premios en este u otros países, inclusiones y reconocimientos que ponen en duda el mencionado “vacío”. Soy de la opinión de que se debe hacer resaltar lo que se ha logrado hasta ahora para así contribuir a solidificar la historia de la escritora boliviana en la literatura nacional. En lo que sí estoy de acuerdo es que en este texto se “aglutina”, por primera vez, la producción literaria de las poetas y cuentistas cochabambinas, laudable labor que enriquece la historia de nuestra literatura nacional. Caballero agradece a Gaby Vallejo por ser su “guía” y “la coordinación intelectual” de Homero Carvalho, autor del “Prólogo”; ambos también compiladores del presente texto.

El libro está dividido en dos partes: “Poesía” y “Narrativa”.
El libro está dividido en dos partes: “Poesía” y “Narrativa”. Las obras aparecen en orden alfabético. En poesía se ahonda en la relación mujer/hombre, la que tiene como temas subyacentes el dolor, la separación, la ausencia, el deseo insatisfecho. Otros temas trascendentales son el paso del tiempo, la fugacidad de la vida, la reflexión existencialista, pero también se nota el cambio de tono en los poemas eróticos que codifican el deseo de unión con el hombre o se versifica sobre esa unión o se escribe sobre temas que antes no habían sido codificados, como el lesbianismo. En los poemas de este texto las escritoras cochabambinas revelan su alma de mujer.
En cuento las autoras escriben recurriendo a múltiples modalidades narrativas, como el cuento realista, psicológico, fantástico, de terror, la leyenda y el cuento de temática infantil, en el que se recurre a la fábula para ficcionalizar la liberación de la mujer.
Gran parte de los temas giran en torno a las relaciones de familia: su fragmentación, la relación de madre e hijo o hija y padre; las relaciones conyugales son destruidas por la violencia doméstica o por el valor que el hombre otorga a la mujer una vez que la ha perdido. Se incluyen, asimismo, temas propios de la mujer, como la reflexión en torno a la preñez o la obtención de sus derechos. También se literaturiza la relación de la realidad y la ficción. En cuanto a la problemática social se codifica la discriminación contra las clases sociales bajas, materializada en lo que ahora se conoce como bullying. Otros temas son la pornografía, pero también se recuerda a las heroínas olvidadas por la historia nacional.
En la presentación de este libro, la poeta María de la Cruz Bayá concluyó, acertadamente, que “se puede advertir sobre todo en esta antología que no solo se incorpora el cuerpo, el amor, la soledad o la muerte, sino toda una concepción de vida”.
Por lo anteriormente expuesto, aplaudimos a Rossemary Caballero y a sus asesores por haber hecho realidad la antología Escritoras cochabambinas, texto que hace resaltar la presencia de la escritora de Cochabamba y demuestra la alta calidad de su arte creador. “¡Doble albricias! ¡Triple!”, como escribe Gaby Vallejo en la contraportada

http://www.lostiempos.com/doble-click/cultura/20181202/cochabambinas-escritura-alta-calidad

La obra se presentó en la Feria Internacional del Libro de Cochabamba, 2018

2 Comments on “Escritoras Cochabambinas

  1. Rossemarie Caballero, grato estoy de leer, pero es que quede maravillado del trabajo de cada poeta, de la puesta en la red, es un trabajo de mucha calidad, es una invitación a alomentar tus emociones. Claro que tengo mi preferidad de ya..

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